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Aproximación a la obra de "Benxa" (1907-1989) por Baltasar y Covadonga Álvarez Quintana se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. Este blog está bajo una licencia de Creative Commons: Reconocimiento No Comercial - Sin Obra Derivada./ Se permite copiar, distribuir y citar públicamente esta obra, con la doble condición de que se reconozca y mencione a los autores y no se utilice con fines comerciales. Tampoco, y en modo alguno, se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de ésta. Es voluntad expresa de los autores.
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lunes, 3 de septiembre de 2018

149. Muestra 1. Colaboraciones en prensa (III). Columna "Tendal"

Letras>Artículos prensa
Entrada 149. Publicada 3-9-2018









Castillete y casa de máquinas (derecha) del pozo de Mina Llamas, Ablaña (Mieres). Estado actual en franco deterioro,
con el conjunto de instalaciones de superficie tomado por de maleza . Ruinas industriales del área de Ablaña,con un
subsuelo especialmente generoso en carbón de hulla. Sobre el espacio libre inmediato a castillete y casa de la máquina elevadora se disponían el taller, el almacén, aseos, parque maderas, depósito de carbones, y las oficinas donde trabajó Benxa entre 1947/48 y el año de su jubilación en la minería, previa a la entrada en actividad de HUNOSA. La familia abandonaría Ablaña en 1950, tras unos dos años de residencia, para trasladarse a ocupar una de las viviendas del recién inaugurado barrio de Santa Marina, al sur de Mieres villa.



















1.8  Colaboraciones en prensa (III). 
Columna "Tendal" (cont. 8). Parte segunda

Para lo que pudiera resultar de provecho o material hemerográfico para el estudio sociológico o de otra naturaleza estas primeras iniciativas materializadas de barrios estatales para productores -denominación preferida por el régimen en lugar de la de obreros- como el de Santa Marina, remitimos al conjunto de “tendales” publicados y oportunamente fechados si se consultan directamente en el semanario Comarca. Por lo demás, en adelante la atención se concentrará en Benxa y su familia, lo que no implica un resultado estrictamente singular, sino susceptible de generalización siempre que no se conciba como paradigma o referencia tipo, dado que la familia a documentar y sobremanera BNX, contravendrán a múltiples efectos, tal y como cabe suponer por lo tratado hasta aquí, el perfil dominante del vecindario del barrio. Ello no precisamente por la extracción/contexto social de origen y primera etapa biográfica del columnista, ni tampoco en función de sus inquietudes y vocación por las Humanidades. Exactamente a la inversa, entendemos su periodo santamariniano como un contrapunto que enriqueció y amplió su experiencia vital, lo mismo que, como ya se indicó, la de su familia [Entrada 147, 11-8-2018], y no en menor medida también para aquél en la paulatina composición de su obra de aficionado, al sentar precisamente en las Colominas los cimientos de la construcción de su estilo como articulista de opinión de sesgo crítico, irónico y humorista, desde una óptica personal pero atenta y comprometida con el devenir de la sociedad de su tiempo, cuestionada en determinadas facetas de la modernidad-según sus referencias constantes y socarronas, lo moderno, modernidades [Varios artículos de la secciónColaboraciones en presa II , entradas 105-112, 19 febrero a 17 marzo 2018] y [Columna Rara avis, “El coche ye un peligro...”; “No hay ná como lo antiguo...”; “Tanta cosmética...”]; en suma, una colaboración en prensa ahora madura y sin apenas relación con sus comienzos, reunidos selectivamente en el apartado de Colaboraciones en prensa I. [Entradas 40-49, 22 enero a 7 marzo 2017]. 

En todo caso, prestarle esta atención monográfica asociada a su vida en Santa Marina ya informa de lo que varias veces se repitió por considerarlo esclarecedor de las coordenadas disciplinares con que fue trazada una parte sustancial de este blog. Sólo recordarlas e informar de su reactivación en las páginas siguientes: Historia de familia, Historia de la vida cotidiana, Historia de la vida privada y, en lo que atañe individualmente a BNX, una implicación en el conocimiento biográfico.

Mieres y Olloniego, por este orden temporal y de importancia, ambientaron la vida de B. y alimentaron ese su localismo del que se sentía tan orgulloso. El destino profesional a Lugo, esta vez parece que en calidad de aparejador, debió durar unos dos-tres años llenos de nostalgia por Asturias y del ejercicio profesional en la minería. Y de forma similar, el otro par de años (de 1948 aproximadamente a 1950) en que residió en Ablaña (Mieres), donde se empleó como topógrafo en Mina Llamas tras regresar de Galicia, restan más bien como excepción y episodios menores tanto en lo que compete a su vida personal como para su trayectoria humanista vocacional. Precisamente desde Ablaña, se trasladó la familia en 1950 a estrenar las viviendas (serían dos, sucesivamente) del flamante barrio de Santa Marina. En aquella reducida localidad, radicada no precisamente en las inmediaciones de la villa de Mieres, ella misma y en sus inmediaciones el lugar de La Pereda, con casi un siglo de actividad en la industria hullera, así como una tupida de red de transportes ferroviarios y cargaderos, había ingresado el hijo menor de Manuel Álvarez en las oficinas de la mina, entonces ya explotada por pozo a cota de valle (como Nueva Montaña Quijano figuraba la empresa en el membrete de papel de desecho, escritos o impresos por una sola cara que B. reutilizaba para escribir y sus hijos para dibujar). Su interior formaba parte íntegra o compartida con otros servicios de superficie de una especie de nave de dimensiones menores que las de uso industrial propiamente dicho. Su puesto se encontraba en un espacio sin distribuir en despachos, compartido por otros empleados. Tenía asignado su tablero de dibujo y una mesa de escritorio (testimonio oral). 

Trabajo y vivienda al pie era lo procedente en la época previa al automóvil de extensiva difusión. El matrimonio, por entonces con cuatro hijos en edad infantil, tomó entonces en Ablaña un piso de alquiler en un edificio de viviendas antiguo, derribado hace unos dos años pero conocido directamente poco tiempo atrás y mostrando un estado de avanzado deterioro, incluso posiblemente desocupado. Respondía al tipo de viviendas plurifamiliares de propiedad vertical, socialmente asociadas a la clase media tanto por la procedencia de los titulares como por el perfil de usuarios o inquilino a las que eran destinadas. Las llamadas en su tiempo casas de balcones -hoy, técnicamente y las tipologías descendientes, edificios de viviendas-, de origen y expansión universal desde los primeros decenios del siglo XIX, inseparables siempre de su natural implantación urbana o en núcleos menores donde surgiera la demanda de grupos de nivel entre moderada y elevada posición en función de las dimensiones de la población y de la radicación más o menos céntrica. Sin embargo, en este caso concreto, los años en los que la familia de Benxa alquiló el piso primero izquierda, edificio y vivienda ya se mostraban ciertas deficiencias de servicios, deterioro incipiente y, sobre todo, ya se las consideraba como un modelo de vivienda anticuado. Efectivamente, esta tipología de alojamiento de creación decimonónica y en sus orígenes selectiva socialmente, ya ofrecía síntomas inequívocos de un alojamiento anticuado, desfasado respecto a los nuevos materiales y servicios de la moderna construcción doméstica, incluso respecto a las viviendas de los numerosos barrios económicos edificados durante el período autárquico y objeto de promoción oficial como era el caso de Santa Marina.

Precisamente este último aspecto facilita la anticipación de los tres epígrafes que se tratarán en esta parte última de “Tendal”, incluida como complemento a título de varia temática del tratamiento periodístico con que se abrió este pasaje de la obra de BNX. Y a su vez las tres cuestiones figuran estrechamente asociada a una hipótesis de partida -por veces más de una-, a despejar por medio de tres factores distintos. Todo en conjunto ensaya un sistema organizador del desarrollo de esos otros aspectos de aproximación al conocimiento del barrio y barrios similares por mediación de los tres apartados seleccionados. El punto de partida que se cuestiona plantea las razones que impulsaron el traslado de la familia Álvarez Quintana a solicitar una vivienda en Santa Marina, trabajando Benxa a unos cinco kilómetros de su futuro domicilio y dependiendo del transporte ferroviario cuatro veces al día. Y,  subsidiariamente a ello, la cuestión de a cuál de los cónyuges correspondió la decisión. Serán precisamente los tres puntos a tratar los que, al tiempo que incrementan la aproximación a la sociología del barrio, el interés prioritario de estas entradas, ofrecen noticias del episodio concreto de Benxa y su familia durante esta etapa. Ello con el propósito de que más allá de lo singular reporte materiales de utilidad general al conocimiento de la vivienda básica dentro de las barriadas de la etapa más crítica del régimen. Un momento cuando, con carácter de urgencia improrrogable, se llegaron a materializar, lo mismo que el barrio de Santa Marina, docenas de otros análogos distribuidos por Asturias, dirigidos fuera a productores mineros, pescadores, ferroviarios, obreros del sector metal, etcétera.

Al considerar los móviles subyacentes a dicho cambio de localidad de residencia y tipo de alojamiento se imponen, a efectos de estructurar el tratamiento, al menos la consideración de la tres cuestiones siguientes. 1) El interés por trasladarse a Mieres, la capital del concejo por entonces recuperándose discreta pero con signos inequívocos de crecimiento a lo largo de los diez años de permanencia de la familia de B. en Santa Marina. 2) La condición del barrio como un espacio residencial de nueva planta, lleno en principio de expectativas, incluida la misma de su novedad como figura urbana que aparece ahora en las ciudades y enclaves industrializados. Barrio populoso y moderno, algo en principio opuesto a la escala menor y rural preferida por Benxa para vivir, pero favorable por su inserción en una población mayor en expansión, por la proximidad de la barriada al centro de la misma o punto neurálgico donde se concentraban ya desde los años previos a la guerra civil, al cabo de ella y a partir de la década de los cincuenta, todos los servicios y las dotaciones sociales de promoción pública. 3) El aliciente supuesto por la propia vivienda -en realidad fueron dos las asignadas sucesivamente debido al crecimiento de la familia en dos hijos más, precisamente nacidos en el barrio-, recibida para estrenar, dotada de  materiales, aunque pobres por la escasez generalizada vivida durante los años cuarenta, siempre más actualizados que los de la casa de Ablaña, y lo mismo para los servicios e instalaciones con que contaba. Aún tratándose de una vivienda de tipo básico que evidenciaba, comparativamente, los estándares muy superiores de las nuevos pisos de promoción particular, en proceso de construcción en el centro de Mieres,  surgidos a tenor de la demanda de empleados y cuadros superiores de la industria minero-siderúrgica, comerciantes, profesionales , sanitarios, etcétera. En definitiva, una reactivación de la actividad constructiva del sector de la vivienda que compensó el desabastecimiento propio de un periodo como aquél de doble posguerra, la civil y la europea. Obsérvese que Benxa no procedió a alojarse en Mieres en una vivienda libre en régimen de alquiler, sin duda de renta muy superior a la asignada a las de las Colominas, en la antaño vega cultivada, en el sector sur, inmediato a la margen derecha del rio Caudal. Por entonces el patrimonio del matrimonio se limitaba al mobiliario (muebles y enseres domésticos) que trasladaban consigo en todos los cambios de casa previos y posteriores al tratado ahora. El sueldo de un empleado de topografía, aunque efectuara algún que otro trabajo por su cuenta como agrimensor y a solicitud particulares, no permitía una economía doméstica más desahogada que, por ejemplo, la de su padre, producto de los cargos de empresa desempeñados y la intensa actividad como profesional liberal [Entradas varias publicadas, bloque Muestra 4. Manuel Álvarez].

Como no podía ser de otra manera en casa de Benjamín Álvarez operaba la misma división de trabajo, responsabilidades y funciones secularmente asignadas diferencialmente a cada cónyuge. De esta etapa, aunque no vivida o apenas recordada, la experiencia posterior nos permite singularizar algunos aspectos en la pareja integrada por Benxa y su esposa, sin que procede detallarlos por genéricos o comunes y desviar así la atención del plan previsto. Además, una parte de esta dirección de familia, desempeñada por su mujer, ya fue esbozada al comienzo del blog dentro de la sección Contexto familiar I, página centrada en ella. [Entrada 21, 30 septiembre 2016]. Así pues en los tres apartados pendientes de tratar cabe suponer como imperante el criterio realista y pragmático de la esposa, facilitada por  la aceptación plena que mostraba el autor de “Tendal” en las decisiones e iniciativas de la misma, y venido al caso, insertas dentro de un contexto general de tolerancia y margen de opinión y acción general frente a toda imposición que, en su condición de cabeza de familia, cabría presuponerle.













sábado, 25 de agosto de 2018

148. Muestra 1. Colaboraciones en prensa (III). Columna "Tendal"

Letras>Artículos prensa
Entrada 148. Publicada 25-8-2018










Año de 1950, el de la entrega de llaves de las viviendas de Santa Marina. Benxa, su mujer y tres de los cuatro hijos
con que entonces contaba entonces el matrimonio, salen del barrio recién estrenado por la avenida central, eje que articulaba la organización regular de los pabellones de viviendas. La primera de ellas asignada al autor de "Tendal" se situaba  en paralelo a esta vía principal, tres calles más adentro de la manzana que se observa a la izquierda en la fotografía, Les acompaña Minerva, una de las hermanas de Benjamín. La foto parece captar una escena feliz: día soleado, sonrisas, la amplia avenida, las flamantes fachadas alineadas a ella. Un momento singular, idóneo para retratarse en el nuevo entorno de vida, acaso por un fotógrafo de calle que supo sacar partido al acontecimiento de un área del nuevo Mieres reactivando su crecimiento espacial. Nada predice del barrio minero, en expresión de Benxa,; las deficiencias y la desatención que en los años siguientes recogería en la columna "Tendal" con una papel entre el propio de cronista popular, periodista de género, reportero de calle y vecindario olvidado y voz que reclama atención desde la prensa local por si fuera escuchada y atendida. Amén de un ejercicio periodístico desenvuelto en los términos característicos indicados.




1.8  Colaboraciones en prensa (III). 
Columna "Tendal" (cont. 7). Parte segunda
Columna “Tendal”, continuación. Tratamiento desde otras posibles materias de las que aporta información, independientemente del examen periodístico ya concluido. Se esbozan únicamente estas otras ramas tangenciales a cuya revisión se presta, congruentemente con la variedad temática y la pluralidad de aspectos a los que presta atención el blog.

La colección de “tendales” fue publicada en Comarca y redactada por Benxa entre la fecha del primer número de dicho semanario y la final de la columna que desconocemos con exactitud y que su propio responsable pone término decididamente. De forma expresa en una nota manuscrita sobre el último corto publicado deja constancia de dicha decisión así como del motivo preciso que la precipitó al cabo de numerosas obstrucciones encubiertas en forma de erratas y errores tipográficos. Los dos centenares abundantes de esta modalidad concreta de colaboración periodística integrada en su obra general en prensa, fueron redactados en un periodo inferior a diez años, siempre desde su condición de vecino del barrio de Santa Marina en el que se domiciliara desde su inauguración en 1950 hasta 1960, día de San Fernando -como él mismo recordaba y hacía recordar-, en que traslada su domicilio a una vivienda vinculada a la familia paterna, radicada en La Pasera [Entrada 102, 21 ó 22-1-2018], su barrio de nacimiento y donde discurrió su niñez.

Ciertamente una consulta rápida permite diferenciar dos o más apartados temáticos y de naturaleza bien diferenciada. El estilo de secuencia vertical de párrafos cortos -segunda justificación del término columna- se presta especialmente a ello. A título de presentación un primer desdoblamiento: “Tendal” como creación periodística y “Tendal” como fragmentos documentales de aspectos sociológicos (acaso también antropológicos). Es esta última línea de información incluida la susceptible de ramificarse a su vez en otras entrevistas por los autores del blog, siempre en función de la condición de descendientes directos y a un tiempo familiarizados -en doble sentido- con el Benxa que conocieron desde mediados de los años 1950 -precisamente los tiempos de Santa Mariana- en adelante. Producto de esta mirada interna se advierte, por un lado, una especie de documental en prensa de determinados usos y costumbres del barrio o barriada (1), evidentemente siempre sometidos al filtro personal que les infundía B. (2). 

De otra parte e implícita parcialmente en el apartado inmediatamente anterior, asoma a “Tendal” algunos aspectos biográficos del autor, en todo caso no por vez primera, sino insertos desde el principio en las páginas ya publicadas el blog (3).
Finalmente la alusión a una tercera o quinta sección de información contenida en la columna “Tendal”, a numerar según y cómo se lleve a cabo la clasificación. Es la referida al telón de fondo, por utilizar términos de Los teatrinos que Benxa escribía en la primera parte de su matrimonio y nacimiento de los hijos mayores, o al escenario de los cuadros costumbristas tan de su gusto como lector y ensayados en varias ocasiones, sin dejar de remitir a los trabajos iniciales de los de niñez y adolescencia textualmente citables como Reportajes B. (4). Expresado de forma más directa, lo que la columna pudiera iluminar sobre el concepto de nuclear importancia del barrio en cuanto conjunto urbanístico y figura de poblamiento de nuevo cuño, un capítulo inédito en los dedicados -siempre sin abandonar los límites del blog- al Mieres preindustrial [Entrada (y plano) 98, 14-1-2018], al ensanche de 1900 [Entrada 99, 14-1-2018], o a la revisión posterior de los años veinte que precede a la guerra de 1936. Esto es, lo tocante a la barriada como entidad de conocimiento y, así mismo , a la que compondría la otra mitad del tratamiento urbanístico-arquitectónico: la vivienda a título individual entre los cientos de ellas contenidas en los pabellones -el término más expreso y preciso en su momento para las unidades múltiples de habitación- del barrio de Santa Marina, por no citar su contemporáneo de San Pedro, o La Ará (L'Ará) de Riosa, Las Mazas (Les Maces) de Morcín o tantas otras de la larguísima relación de poblados de obreros industriales dirigidos, en este caso para productores mineros. 

Y centrándose como procede en la intervención de Santa Marina, o asociándola a las barriadas edificadas de nueva planta e inaugurados en los años de la Autarquía, subrayar su interés como representativa de iniciativas y modelos que abren una larga y cuantitativamente elevada relación de operaciones efectivas en materia de vivienda social de promoción estatal.
Del análisis periodístico citado como coordenada primera de aproximación a la columna, únicamente dos conclusiones rápidas. Su comienzo tímido y agarrotado pero firme, frente a su desarrollo posterior y de reafirmación, resuelto en similares términos a los que serán, en paralelo y con más certeza tras abandonar “Tendal”, sus colaboraciones en Comarca en forma de artículos insertos en la sección literaria, apartados temáticos varios [Entradas 40-44, 23-1 a10-2- 2017 y 46-49, 19-2 a 7-3-2017 (Colaboraciones en prensa I); 105-112, 19-2 a 17-3-2018 (Colaboraciones... II]. O lo que es lo mismo, la posible forja de B. como articulista crítico, satírico y humorista desde la cuartilla (5) única -a lo sumo dos- que le ocupaba cada “Tendal” semanal. Por ello que para una aproximación mayor a la columna remitamos a las entradas donde se abordan constantes de forma y fondo de su producción como articulista [Entradas 46, 19-2-2017 y 112, 1-7-2018].

Del resto de los contenidos que pudieran suponer una utilidad como fuente de información en las distintas direcciones indicadas, se procederá de forma individual y en términos siempre generales. Incluido el especialmente interesante tema de las barriadas mineras en la cuenca hullera central asturiana, y lo mismo la que define su célula o elemento primario: la vivienda básica del obrero industrial en un momento estratégico. Fechas clave, de una parte por lo que supone la puesta en marcha de iniciativas oficiales al fin materializadas, tras tres cuartos de siglo de generaciones de trabajadores industriales desasistidos de medidas y realidades en materia de alojamiento o vivienda, las exigible proporcionalmente a su condición de nueva clase y recurso humano fundamental del orden económico imperante y de la estabilidad social amenazada (6). Y, desde otro frente, el cronológico, justo por coincidir la realidad de estas barriadas con los años de mayor restricción de la economía española del siglo XX; ese tramo comprendido entre la segunda guerra europea y el desarrollismo en el mundo occidental, el segundo quinquenio de los años cuarenta y el siguiente decenio en el que se abre la conexión de España con el exterior. El comúnmente denominado periodo autárquico.



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(1) Más que barrio, voz con plena vida ya en la sociedad preindustrial, referida a áreas de poblaciones mayores y rurales, entendemos barriada como el término más usual para el tiempo de su nacimiento, a la vez que el de superior especificidad para estos poblados de trabajadores con notable densidad de ocupación y hasta entonces desconocidos.

  1. Para esas fechas, si no más adelante, ya firmaba abreviadamente con tan sólo la inicial. La ”B” punto la incorporaremos en adelante como alternativa al seudónimo principal de Benxa, conjugándola igualmente con la de BNX, muy recurrente al menos en los Laminariums. [Entrada 2, 7-7-2016].
  2. [Encabezamiento de cada entrada, letra menuda en color naranja: Sobre Benxa>Aspectos. Referida más bien al contexto familiar. Aunque vengan publicándose cuñas aisladas sobre su vida personal imbricadas en sus trabajos, la biografía tal de BNX se pospone hasta el término del blog, donde recibirá un tratamiento esquemático. Igualmente pinceladas biográficas se incluyen en las columnas que flanquean por ambos márgenes el texto principal del blog bajo la denominación de Rara avis y Sueltos.
  3. Literalmente escrito por su hermano Rómulo señalando su casa “Aquí vive ...” en el croquis de La Pasera. Ambos datos, la actividad literaria temprana de B. y la fuente de la misma plasmada en el boceto, ya fueron publicadas en el blog; la primera en varias ocasiones, la segunda en la entrada [101, 21-1-2018].
  4. Cuartilla, en cuanto formato de papel utilizado en la época -de muy escasa disponibilidad- y como término que repetía de viva voz B. y habitual entre quienes se dedicaban a escribir una/unas cuartillas. Ya se trató sobre este formato de papel y de su escaso gramaje que lo volvía traslúcido; pasaje concreto, clase de papel en que Benxa escribió el libro de La mina abandonada [Entradas 50-59, 19-3 a 6-6-2017].
  5. El problema del sobreseimiento y la dejadez de los órganos y entidades competentes en la dotación de alojamientos para la clase trabajadora industrial y urbana tomó dimensiones alarmantes a lo largo del siglo XIX en los países europeos latinos exceptuando Francia. El programa mínimo de reivindicaciones del proletariado situaba en la cabecera la solución de éste que acabaría por ser uno de los problemas fundamentales de la llamada entonces, un tanto eufemísticamente, cuestión social. Enfocada ésta en en diferentes direcciones, todas coincidían en que el desinterés por la promoción de viviendas mínimas intervenía como factor desestabilizador del orden recién nacido. Pero apenas nada se hizo. Ni empresarios ni ayuntamientos, diputaciones o ministerios llevaron a cabo promociones más allá de a título excepcional.
















sábado, 11 de agosto de 2018

147. Muestra 1. Colaboraciones en prensa (III). Columna "Tendal"

Letras>Artículos prensa
Entrada 147. Publicada 11-8-2018












 Barrio de Santa Marina, hacia 1954-55. Parte de los hijos de Benxa y amigos jugando a 
"el pinchu" en lo que llamaban patio, en realidad el espacio natural sin pavimentar situado ante la fachada trasera de la manzana de pabellones del barrio más próximos al río. Terreno de ribera
 y primero en anegarse en caso de desbordamiento del río. En este borde se le asignó al autor 
de "Tendal" la vivienda.  El espacio libre conoció por entonces numerosos usos, entre ellos el de 
campo de juegos y el de lugar en el que se situaban los tendales colectivos, acaso los que 
inspiraran a Benxa el título de su columna. Así describe uno de sus hijos la esencia del juego practicado en Asturias que se registra en la fotografía. "Dentro de un círculo que se dibujaba 
en tierra, se clavaban palos puntiagudos y se trataba de derribar los de los contrarios". 
(Fotografía si no tomada por Benxa, posiblemente por algún familiar).







1.8  Colaboraciones en prensa (III). 
Columna "Tendal" (cont. 6). Parte segunda.




El vecindario asoma repetidamente en lo que podría considerarse también, a la par que una columna periodística, una crónica de una barriada obrera -barrio minero, en expresión de Benxa. Un barrio de trabajadores de promoción oficial, levantado de nueva planta en los difíciles años finales de los cuarenta. Es cierto que contraviene a la crónica en la falta de precisión temporal y en la definición clara de una secuencia cronológica de los hechos, incluso también por la escasa entidad de la acción como hecho propiamente dicho. Sin embargo circunstancias, datos, indicios de comportamientos y reflejos de la vida cotidiana, ello dentro del marco de lo ordinario o el día a día, a lo que se suman los sucesos críticos de las graves inundaciones y el temor anticipatorio -hoy ansiedad- a que se repitan. 

De lo uno y otro se informa en la sección, aunque en lo tocante a las embestidas del río Benxa se expresa con superior detalle y a título monográfico en esa especie de cuadros costumbristas que integran otro apartado de sus trabajos, el de lo que él llamaba Reportajes (seguido del número y sin titularlos) o primeramente Teatrinos, cuadernillos a cuartilla apaisada de ambientación y destino exclusivamente familiar (1). Queda pendiente para otra entrada desglosar los componentes que intervinieron en la imagen del barrio que transmitió en la columna, el fondo (personal o individual y el cultural) y la forma de expresión consonantemente empleada .

De los fragmentos que se recogen en “Tendal” sobre los moradores de las colominas (2) cabe suponer un necesario proceso de adaptación que no debería pasar inadvertido a poco que se profundice en estos fenómenos de movilidad de colectivos numéricamente significativos. Sin duda hubo de dejarse sentir entre un vecindario procedente del medio rural o poblaciones muy inferiores al tamaño que Mieres comenzaba a tomar. Una comunidad de nacidos en lugares distantes donde habían dejado en ellos sus raíces y antepasados para poblar un espacio periurbano en nada similar al hábitat rural de origen. Benxa mismo -aunque nada exprese en este sentido en las columnas revisadas-, quien llegó a Mieres para domiciliarse directamente en Santa Marina, sufrió el desarraigo que se supone generalizado en estos casos. Con frecuencia se le escuchaba referir, años después de abandonar el barrio, la nostalgia sentida a raíz de dejar Olloniego, la que pudiera considerarse su ideal de población, a la medida de las necesidades de su entorno vital: escala reducida, núcleo de población rural pero dotado de servicios mínimos (tren, médico, pequeño comercio) y un vecindario donde no sentirse un desconocido ni desconocer -primer capítulo de La mina abandonada, el protagonista camina desolado por una ciudad deshumanizada-, o lo que en otras palabras parece haber sido su concepción de los vecinos, algo similar a la prolongación de la familia. 

Hasta aquí la Santa Marina de Benxa, descrita en párrafos cortos, equivalentes a las tiras gráficas crítico-humorísticas de la prensa de rotativa, y al unísono las necesidades básicas reivindicadas con las maneras literarias que le eran propias. Cierto, pero más allá de él en qué términos se desenvolvió la experiencia de su familia y muy especialmente la de su mujer, referente con matices de las vecinas del nuevo Mieres de barrios obreros que crecía hacia el sur, hasta la orilla del río. Allí, sobre suelo de la vega secularmente cultivada, donde unos veinte años atrás de ponerse en marcha la fábrica de los pabellones de viviendas para mineros el arquitecto Teodoro Anasagasti, circunstancialmente en Mieres, proyectara un extenso parque que uniría la ribera con el ensanche revisado por la década de los veinte. ¿Qué impulsó a quién tomaba las decisiones familiares a solicitar vivienda en el barrio minero? No se descarta que las condiciones ofrecidas por la vivienda de nueva planta, de las que, dicho sea de paso, no efectuó crítica alguna el cronista espontáneo y oficioso de Santa Marina entre 1950 y 1960, fecha ésta en la que la familia traslada su domicilio fuera de las colominas. Desentrañar tales aspectos supone igualmente adentrarse en otra dirección paralela pero imbricada en los contenidos de la columna de Benxa en Comarca. La de la historia de estos alojamientos masivos -mucho más aún en las capitales de provincia del momento, Madrid, la Barcelona de larga tradición industrial- con los que comienza a resolverse el problema de la vivienda básica en España a lo largo del tercer cuarto del siglo XX. 


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  1. Al menos uno de estos trabajos centra la acción en las inundaciones. Únicamente se cita aquí de memoria y de oídas, a razón de pasajes aislados de la riada -acaso la de la primavera 1953- que se comentaban en casa, lo que por su parte constituye otro testimonio más de la integración de la familia en el barrio. Por el momento no se han localizado estos reportajes entre los papeles de Benxa. En cualquier caso, el dedicado a la riada de Santa Marina y cómo fue vivida por él y los suyos, lo entendemos ahora como un material de doble interés potencial. Uno por la recreación del siniestro natural en sí, siempre construido a través de la mirada del autor, pero también vecino y afectado; otro, por las curiosas reflexiones sobre sí mismo dentro del naufragio, ciertamente peculiares -pintoresco era el término que acostumbraba a emplear- y por ello retenidas nítidamente en la memoria. Desde ella y con la distancia en el tiempo de por medio podrían calificarse de referencias de apoyo para entender el Benxa en la mitad de la cuarentena biológica y, sobre todo, la estrecha relación entre su forma de ser y el estilo literario, aunque hubiera quedado circunscrito a varios cientos de colaboraciones en prensa.
  2. Por colominas se entendió en Mieres hasta bien entrados los años sesenta estos barrios de Santa Marina y San Pedro. Hasta ese tiempo en que comenzó a entrar en vigor para promociones similares más modernas el sobrenombre de Tocotes, denominación común a las numerosas promociones de viviendas sociales abordadas por buena parte de las villas de Asturias. Conocido es el origen de los Tocotes, que supusieron sensibles novedades propias de la modernidad arquitectónica, como la organización espacial de los ya considerados bloques en vez de pabellones,o la revisión de las tipologías de vivienda respecto a los barrios más anticipados de la autarquía. En cambio para el sobrenombre popular más antiguo de las colominas -igualmente trasladable a las poblaciones más temprana y densamente industrializadas de comienzos de la posguerra civil- se baraja la hipótesis del apellido del constructor a gran escala responsable de su erección, a juzgar por el apellido posiblemente de ascendencia catalana. El Vive en les colomines resultaba una expresión harto repetida en el caso concreto de Mieres.













viernes, 20 de julio de 2018

146. Muestra 1. Colaboraciones en prensa (III). Columna "Tendal"

Letras>Artículos prensa
Entrada 146. Publicada 20-7-2018











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1.8  Colaboraciones en prensa (III)
Columna "Tendal" (cont. 5)

Esa falta de atención que Benxa dirigía en sus cortos -así mencionados por su proximidada los sketches de acción- hacia las autoridades locales se dejaba sentir igualmente en los servicios de mantenimiento de la barriada (1), lo que hace referencia al apartado tercero de las más atendidas de sus reclamaciones vecinales. Abundan las quejas sobre la insuficiente limpieza de los espacios públicos, en parte comprensible dentro de un vecindario reasentado, procedente del medio rural, no en vano afectado por los cambios consiguientes a su incorporación a un modelo de poblamiento desconocido, en una densidad de ocupación y concentración significativa; un lugar, en suma, creado de nueva planta, en todo ajeno al hábitat tradicional de procedencia del vecindario. 
Buena parte de las quejas que se desprenden de las columnas (cuarto y último apartado) resultaban competencia del Ayuntamiento de Mieres, al que se había cedido la conservación en buen estado el conjunto de viviendas de Santa Marina, como el del parejo barrio de San Pedro citados en cursivas como ensanches, para incidir en su contraste con el ensanche real del centro de Mieres, por los mismos años en proceso de relleno con nuevas edificaciones erigidas sobre el suelo que había permanecido libre del ensanche de ampliación de los años veinte (2). En este Mieres céntrico, este Mieres-Mieres (3), los edificios de viviendas lejos de repetir uno o dos tipos como patrones, respondían cada cual al proyecto singular de arquitecto o aparejador y, avanzando los años hasta comenzar los sesenta, materiales y factura respondían a estándares cada vez más distantes a los del barrio minero de las lamentaciones sazonadas con humor de Benxa. Los nuevos edificios del corazón de Mieres y sus dotaciones resultaban muy superiores a los de los barrios de la orilla derecha del Caudal -las diferencias entre ambas áreas de la villa iban en aumento. Los modernos bloques de viviendas -ya no se trataba de pabellones propiamente dichos, los propios de los barrios públicos- surgían en función de la demanda de un vecindario integrado por profesionales (médicos, ingenieros, abogados, funcionarios), propietarios y comerciantes, atraídos por el crecimiento de la villa y la demanda de servicios proporcional al incremento demográfico. En este nuevo Mieres que ahora se configura no puede prescindirse de la deuda contraída con estos dos grandes y más antiguos barrios sociales del extrarradio, sus cientos de viviendas (4) y la nueva vida que hubo de emprender el vecindario como con calzador. Toda una experiencia merecedora de reconocimiento y estudio en la profundidad que se merece. 


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NOTAS

  1. Barriada era un término en pleno uso por los años a los que se ciñe la columna “Tendal”, incluso durante muchos más. Ahora ciertamente ha quedado en desuso, implicando su mención un valor peyorativa. Es posible que su extinción guarde en parte relación con una intervención decisiva abordada en todos estos barrios de emergencia de los años cincuenta: la reforma integral llevada a cabo a menos de unos quince-veinte años de inaugurarse, indicadora por sí misma y complementaria de otros aspectos de las restricciones ya indicadas para los orígenes de esta clase de figuras urbanas del segundo tercio del siglo XX. Dicha operación de mejoras globales supuso una mejora sustancial de las calidades y servicios, hasta el punto de aproximar estos alojamientos más básicos a la vivienda de iniciativa particular. Retomando la columna “Tendal”, este episodio corrector de sus defectos originales acontece cuando el autor ya había puesto punto final a la sección y trasladado su domicilio al lugar de nacimiento en La Pasera, para entonces convertido en el Mieres antiguo.
  1. Ya se publicó referencia superficial de este ensanche [Entradas 100 y 101, 18 y 21 enero 2018] y recoge el estado de evolución de la villa de Mieres Manuel Álvarez, padre de Benxa, en el plano titulado Cómo se trasforma Mieres, 1927, quedando pendiente su publicación para en el momento y sección oportunos.
  2. En toda Asturias (y en el resto del país) Mieres resultaba un lugar conocido comúnmente. Pero especialmente en Asturias, donde al mencionar Mieres prácticamente no había quién no manifestara conocer a alguien o contar con un pariente allí establecido. Sin embargo el punto de interés resulta más específico. Surgía cuando tras preguntarle a uno de dónde era y responderle que de Mieres. Entonces inmediata y automáticamente surgía la pregunta clave, la solicitud de un detalle que parecía resultar importante: “_¿De Mieres Mieres [por Mieres capital municipal] o del concejo?. Sin duda un trasfondo estatus socio-espacial resultaba en función de la respuesta, pero en toro sentido informaba del conocimiento general de la dilatada malla de poblaciones industriales menores, incluidas las grandes barriadas citadas y otras, que caracterizaron el poblamiento de la cuenca del Caudal, y como ella la colindante del Nalón. [Oral, años setenta y ochenta]
  1. [Entrada143,15-7-2018]. Referencia sobre la ampliación de conocimiento a cerca tanto del barrio de Santa Marina como el de San Pedro en los últimos quince años. Independientemente en casa de Benxa se hacía mención frecuente de dos grandes inundaciones de Santa Marina, con precisión cronológica y profusamente detalladas las alteraciones que supuso para la familia, tales como los traslados a viviendas de superior altura, colchones, ropas y menaje incluido, compartiendo por días o semanas la vida con los vecinos de acogida. El señoritismode Benjamín joven y estudiante no entró en conflicto, bien entradado en la cuarentena, con su condición de vecino de Santa Marina. Su familia guarda igualmente un grato recuerdo de su vida en el barrio. Queda como testimonio el afecto y complicidad con el barrio que se desprenden de las citas frecuentes a hechos vividos durante los años de niñez y adolescencia de unos y el nacimiento de los menores. Y permanece también una colección considerable de fotografías que aportan detalles de las construcciones, las visitas, las primeras comuniones, los juegos de los niños, retratos en la barandilla del canal, y como por efecto casual -o no tan casual- un significativo número de escenas ambientadas en la pradería anegable dea la orilla del río, detrás de los pabellones de viviendas. Los tendales colectivos presentes y la esposa de Benxa tendiendo los trapos limpios producto de la colada, por entonces la faena doméstica más laboriosa a la que se destinaba el lunes de cada semana. [Material oral y fotográfico].















145..Muestra 1. Colaboraciones en prensa (III). Columna "Tendal"

Letras>Artículos prensa
Entrada 145. Publicada 20-7-2018









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1.8  Colaboraciones en prensa (III)
Columna "Tendal" (cont. 4)

Es cierto que la crítica, entendida como juicio que censura, resulta siempre más suave y mejor aceptada si se trata con gracia y jovialidad. Pero no por ello el texto agudo de la columna en cuestión queda disuelto bajo el estilo divertido del autor. Tras esa forma amena, en el fondo Benxa se dolía con seriedad y pesar las deficiencias en que vivía el vecindario, incluido él mismo y su familia, aunque en el caso concreto de Benxa deba procederse a recordar su peculiar idiosincrasia, y de ella aquellos aspectos ya publicados en las notas introductorias a sus trabajos como colaborador de prensa. Y es que hasta a su propia familia sorprendía su concepción de la existencia una experiencia sumamente austera, suscrita a las necesidades vitales mínimas. De próximo al estoicismo se lo documentó entonces en los pasajes publicados a modo de apoyatura para la comprensión del fondo de sus artículos, llegando él mismo a auto describirse literariamente con la admiración profesada hacia Martín, el protagonista de La mina abandonada, y concretamente a los efectos tratados ahora, haciasu modo de vida y alojamiento: por cobijoun espacio de dimensiones más que reducidas, construido con chapas de desecho, en los alrededores de una mina. O en la ejemplaridad de la esencialidad de la vida material que atribuía al sabio Diógenes, alojado en este caso en una pipa de madera (1). 
En los tendales publicados sus quejas ponen letra a las del vecindario mudo y hasta desconocedor de la escritura en muchos casos. Sin ahondar pueden resumirse en cuatro las deficiencias más citadas en “Tendal”, las padecidas por el barrio en los diez primeros años de vida, los mismos en los que Benxa mantuvo su domicilio en Santa Marina. Las dos principales guardan relación entre sí, pues derivan de la precaria construcción de los edificios, las mismas calles y la ineficaz o ausente defensa del río Caudal que corría al borde oeste de la barriada. Responden a una naturaleza constructiva. Ambas describen no un reducido poblado de los tantos abordados en núcleos menores durante esta década, sino una figura urbana más próxima a los llamados polígonos de viviendas sociales, ya con plena entidad urbana, acrecentada por más aún por radicarse en la periferia de las capitales de provincia y ciudades industriales de concentración de población atraída por la demanda de trabajo. 
Como otros conjuntos de alojamiento social del momento, la construcción del barrio de Santa Marina responde a una situación de urgencia, una necesidad perentoria que incide en la precipitación con que se desenvolvieron los trabajos de edificación. Ello agravado por la escasez de materiales de construcción, justificantes ambos por sí mismos de la prioridad concedida a la construcción de viviendas respecto a la adecuación de los espacios urbanos inmediatos (calles sin pavimentar, socavones encharcados que el columnista menciona), o a la misma obra pública reclamada como punto de partida, el encauzamiento seguro del río Caudal. El tercer punto débil resulta sin duda el más grave por ponerse en peligro la seguridad del vecindario durante los desbordamientos del río, tanto los reales (2) como los temidos cada temporada de lluvias intensas, generadores de un estado de alerta sicológica permanente en función de las precipitaciones. 


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NOTAS

(1) Prueba de esta admiración del columnista por el filósofo de la Grecia antigua se recoge en una fotografía expresamente tomada al efecto. Reproduce uno de los habituales cuadros escénicos que Benxa montaba para diversión de sus hijos mayores, entonces de corta edad, pero no exentos del trasfondo literario-teatral nutrido en sus lecturas y, todavía joven, en los primeros tanteos de su vocación creativa. La fotografía retrata al Diógenes niño ante el tonel, lámpara en mano. [Creaciones familiares, [Entrada 24, 24-10-2016].

(2) [Entrada 143, 15-7-2018], sobre la ampliación de conocimiento a cerca tanto del barrio de Santa Marina como el de San Pedro en los últimos quince años. Independientemente en casa de Benxa se hacía mención frecuente de dos grandes inundaciones, con precisión situadas por fechas, y profusamente de los alteraciones que supuso para sus miembros, trasladándose a viviendas más altas con colchones, ropas y menaje compartiendo por días o semanas la vida con los vecinos de acogida.













lunes, 16 de julio de 2018

144.Muestra 1. Colaboraciones en prensa (III). Columna "Tendal"

Letras>Artículos prensa
Entrada 144. Publicada 16-7-2018










1.8  Colaboraciones en prensa (III)
Columna "Tendal" (cont. 3)








 En esta sección no utilizó el seudónimo de Benxa con el que firmaba los artículos. Las primeras 
columnas [Entrada 143, 15-7-2018] parecen haberse publicado anónimas, firmando más tarde 
con los nombres de los signos del horóscopo, no porque guardara con ellos vinculación alguna, 
ni astronómica ni predictora. Obsérvese la evolución del primer “Tendal” [Entrada 143] 
y la de los párrafos que integran éste, sin duda de fecha más avanzada. Estilo más definido 
y maduro, también más directo y crítico, más quevedista.






Los textos cortos de Benxa ceñidos al barrio de Santa Marina deben entenderse en primer término desde la literatura y el periodismo de humor, antes que desde la crítica social. Como ya se indicó en el bloque II sobre sus trabajos en prensa, el humor no constituía una pose o máscara, como por ejemplo para un hombre escéptico o pesimista. Cuando Benxa se ponía ante el papel de escribir brotaba espontáneamente, consustancial como era a su persona. Al trato, más de la mitad de sus expresiones giraban en torno a la broma, el chiste, la salida imprevisible. En buena medida dependía de ello el atractivo que ejercía sobre los próximos y conocidos, y muy especialmente en su relación con los niños. Parece tratarse de un rasgo de nacimiento, pero además común a buena parte de su familia [experiencia directa de los hermanos conocidos], y a su vez transmitido a algunos de sus descendientes. 

El humor como género acompañó desde sus comienzos a la prensa escrita. Bien el humor gráfico (tiras, viñetas, chistes), muy bien acogidos por las clases pudientes consumidoras de este tipo de ediciones, bien del humor literario, donde se encuadraría el del Benxa pre-dibujante de antigüedades, porque como dibujante de figuras y escenas carecía de aptitudes. ¿Qué mejor género que el humorístico para ensayar un tipo de creación periodística que surgió sin pretensiones y fue tomando consistencia e identidad específica? Después del humor y con buen humor el centro de “Tendal” nace en torno al barrio de Santa Marina, para después incluir, entremezcladas, otra clase de notas breves -brevísimas a veces- de naturaleza variada, contrapuntos oportunos que restaban monotonía al objetivo principal, surgidos espontáneamente y con facilidad -como todas sus creaciones literarias-, y por supuesto acogidos a la misma constante humorística. 





















domingo, 15 de julio de 2018

143.Muestra 1. Colaboraciones en prensa (III). Columna "Tendal"

Letras>Artículos prensa
Entrada 143. Publicada 15-7-2018











1.8  Colaboraciones en prensa (III)
Columna "Tendal" (cont. 2)







Se recorta el texto al pie y se prescinde del apéndice final de comentarios complementarios como los  publicados en entrada anterior. Que la extensión del texto crítico de abajo no reste primacía a estos fragmentos  de "Tendal" y al posible interés del columnista. Al menos en calidad de cronista y fuente para el estudio de estos poblados obreros dirigidos, en este caso  a gran escala, máxime por su condición de proyectos pioneras en la historia de la vivienda social de promoción pública en España.




“Tendal” se incluye dentro de las colaboraciones en prensa de naturaleza sociológica. Se subraya este punto pese a no haberse incluido en el título de este tercer cuerpo de trabajos periodísticos y aunque la lectura de la selección de fragmentos lo evidencie por sí misma. Aunque Benxa intercale cuñas de asunto vario entre la denuncia de las precarias condiciones que afectaban a un vecindario minero instalado con tan buenas expectativas iniciales. Un barrio de nueva planta, estrenando viviendas dotadas con los modernos servicios básicos y, muy especialmente, por tratarse de una respuesta real al problema secular del alojamiento obrero. Aquel efecto derivado de la concentración en las zonas de la industrialización histórica, manifiesto en una acuciante demanda social, un déficit universal que ahora resultaba atendida en Santa Marina: la vivienda social de promoción pública y a gran escala. Por fin la solución a los realquilados de habitaciones en viviendas, a los lechos de pago por tres turnos diarios , a los cuartos de hórreos y cuadras convertidos en vivideros o a la auto construcción de las chabolas de madera; lo mismo en el hábitat rural -entorno de los yacimientos mineros y fábricas- que en los barrios de campesinos de la villa de Mieres.


“SANTA MARINA. Tendal [debajo, subtítulo de la primera columna aparecida]. En este tendal colgaremos cada semana los trapos sucios que haya. [Punto y aparte]. Primer trapo. Hay un bache en la acera de la calle del Canal, de este barrio, entre la calle principal y la calle A, que es un estanque que no podemos esquivar, porque entre la fachada y la barandilla apenas hay sitio para apartarse. No ha mucho, un concejal metió allí un pie, y ni con ésas lo remedia, porque el concejal con no volver a pasar por la calle lo tiene so'ucionado (sic) (1), pero yo y, como yo, mis vecinos, tenemos que dar el salto todos los días. ¿Cuándo lo arreglarán? “
[Sigue segundo párrafo sobre el panadero que “nos sirve a domicilio”, sin duda una de las ventajas de vivir en un barrio tan populoso y de fuerte demanda del alimento básico. La presentación aún carece de la forma de columna de entradas separadas que avisa de la autonomía temática de cada cual].

Queda de manifiesto el propósito de la sección que inaugura, el destinatario y los beneficiarios. Para el autor y el vecindario debió suponer toda una experiencia nueva vivir en una modelo de asentamiento urbano y una figura urbanística hasta entonces desconocida: cientos de familias alojadas, edificios de pabellones, como los de los hospitales, cárceles, cuarteles; fachadas, calles, portales, viviendas, todas iguales. De aldeas, pueblos de Asturias próximos a Mieres cuando no asaz distantes, o de otras provincias habían sido agraciados con las nuevas viviendas; formaban ahora vecindad, compartiendo escalera, escuela, la plaza propia de abastos, los tendales, siempre en estas barriadas instalaciones colectivas, radicadas en los espacios libres [Colección de fotos de familia de Benxa]. En estos nuevos espacios residenciales -más tarde denominados polígonos-, levantados en pleno periodo autárquico, todavía no se conocían los jardines; las zonas verdes de que hoy disponen, superando la calidad del entorno de los modelos posteriores de vivienda plurifamiliar de promoción privada. Por escasear comenzaba por hacelo el mismo cemento, disponible por cupos, y otros materiales modernos de construcción. Sin entrar a fondo, los cientos de viviendas de los barrios de San Pedro (1949) y Santa Marina de Mieres (2), sometidos a las restricciones de su época, hacen pensar en iniciativas edilicias extraordinarias, como escoriales, pirámides del Nilo, complejos palaciales a lo Versalles. 
Qué escribimos y qué escribió Benxa, a una generación de distancia, medio siglo más tarde. El realismo le pertenece al columnista, tan implicado en la temática sociológica en su obra periodística en general [Colaboraciones en prensa, parte II.]. Sociólogo crítico o cronista empírico, que ambos géneros en periodismo participan de unos principios distintos a la crítica seria, documentada; la crítica de arte, literaria, musical. Asunto pendiente. Pero acaso no tan independiente ni alejadas del “Tendal” resulten en cambio las tendencias de la cultura y la creación vivas por los años cincuenta, críticos para la Europa igualmente de posguerra. Por asociar que no quede el realismo vecinal de Benxa con el neorrealismo italiano, de seguro ignorado por él, o la Historia de una escalera -no se le conocen lecturas de Buero Vallejo ni de la literatura española comprometida del momento. Y con toda certeza con similares posiciones de los clásicos -porque para leerlos madrugaba- como el realismo y naturalismo francés del siglo de su padre, y de la sátira de la realidad a Quevedo, algo más que un autor predilecto.


  1. ¿Erratas o gazapos, como llamaba Benxa a estos incidentes de los tipógrafos de los talleres de La Nueva Españadonde se tiraba Comarca? Persona en absoluto perfeccionista, se le escuchaba quejarse de la presencia continuada en las publicaciones, sin dejar de considerar que podían tratarse de procedimientos de censura disfrazados de inocentes fallos de imprenta. De tratarse de esto último, el primer “Tendal” ya nacía sancionado.
  2. En las últimas dos décadas suponemos que estudios serios se hayan aproximado a la riqueza de aspectos vinculados con estas primeras barriadas obreras que se construyeron en Mieres (Santa Marina y San Pedro, nacidas casi a la vez). De las numerosas publicaciones de colecciones fotográficas de Mieres y los blogs de autores locales, en el ámbito divulgativo, tenemos certeza de noticias al respecto. Pero por encima de éstas destacamos muy especialmente, por adelantada, monográfica y de iniciativa popular, la labor realizadada por el propio vecindario de Santa Marina. En celebración del cincuentenario (¿?) de la inauguración de las Colominas, reunió fondos y procedió a la edición de un volumen completísimo de material gráfico de época, así como al diseño y tirada de una placa de llavero grabada con el alzado de uno de los pabellones de viviendas. 












viernes, 13 de julio de 2018

142. Muestra 1. Colaboraciones en prensa (III). Columna "Tendal"

Letras>Artículos prensa
Entrada 142. Publicada 13-7-2018
























1.8  Colaboraciones en prensa (III)
Columna "Tendal" (cont. 1)










Primera de las seis muestras de fragmentos de "Tendal" seleccionadas.
Abajo, como cuerpo de notas, se añaden algunos comentarios, documentos orales
y experiencias vividas por Benxa y familia en Santa Marina y por los años de
publicación de los tendales.

La sección “Tendal” comienza a publicarse al cabo de seis años de vida de Benxa y familia en el barrio de Santa Marina. Un periodo considerable de tiempo a efectos de conocimiento directo de la vida cotidiana en el mismo, no únicamente la propia sino la del vecindario en general que queda colectiva y anónimamente reflejada. En total residirá en el ensanche minerodel sur de Mieres diez años, entre 1950, fecha de la entrega de las llaves de las llamadas Colominas, a 1960 en que recupera la vecindad de su infancia en La Pasera [Entrada 102, 22-1-2018, ilustración, casa familia Álvarez Rodríguez, posteriormente reformada y ampliado el número de viviendas].

Se supone la fecha de comienzo de la columna, coincidente con la primera edición de Comarca (1956), pero no así la de su renuncia a proseguir con su redacción, recogida en en en una nota sumaria de su puño y letra, a la que se pudo adjuntar el último ejemplar que la motivó. Constantes desatinos en la edición, atribuibles en principio a la imprenta pero supuestamente efecto de la censura, acabaron por colmar la paciencia del autor. Los dos únicos tendalesque figura fechados a lápiz por Benxa [_”No se debe escribir con tinta sobre papel impreso”] se corresponden con los del 26-IV-58 y 3-V-58 (sic) y no coinciden con el que pone punto final a esta serie de colaboraciones en prensa, paralela a los artículos propiamente dichos y de la que ni los responsables del blog tenían conocimiento.

Formalmente la columna o sus variantes se resume en dos presentaciones. Una con forma de secuencia de párrafos (entre dos y quince unidades), de extensión corta o mínima -incluso de dos líneas-, separados por un signo tipográfico (tres estrellas o un guión largo). Puede considerarse una presentación ciertamente acertada, desde el momento en que avisa a primer golpe de vista de la independencia formal de cada párrafo y, muy especialmente, de la temática dispar sobre la que versa cada uno. Santa Marina constituye el asunto nuclear que convive en buena vecindadcon temas de muy dispar naturaleza (citas cultas, salidas absurdas, frases populares, aforismos, opinión personal, etcétera). En cambio el otro tipo de composición con que se publica “Tendal” ya resulta más convencional, ausentándose los recursos gráficos aludidos para el modelo anterior, transmitiéndose el contenido, igualmente de naturaleza heterogénea, como un texto común de párrafos separados por punto y aparte. Desconocemos cuál de ambos diseños gráficos precedió a cuál y en qué medida Benxa intervino en su concepción formal.

Los ejemplares de la columna que se reproducen no se corresponden con los originales publicados en su día. Se han tomado párrafos procedentes de diferentes ejemplares de “Tendal”, los considerados más representativos y apropiados para ofrecer una imagen general de este apartado de la obra de Benxa. Una selección, en suma, basada en el conocimiento directo del autor, y una vista rápida de contacto de un material conservado en su estado original en las hemerotecas. 


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Comentarios a los párrafos
. El bache en cuestión se convertirá en la muletilla que repetirá una y otra vez en casi todas las columnas; dato real que convierte en el protagonista menor de la sección. A su costa, desde el realismo crítico, juegos de absurdo, surrealismo, sátira.  
. De las seis entradas, tres se centran en las acometidas del río Nalón, inmediato a la barriada y deficientemente contenido cuando ésta se construyó. En los estiajes se había desbordado al menos dos veces en los primeros años de vida de Santa Marina -una en 1953, en la que la familia de Benxa hubo de abandonar su vivienda de entre planta y protegerse en la de los vecinos del piso superior por temor a que las aguas entraran en la casa. Las riadas eran más que temidas por el vecindario. Permanecía aislado durante días, circulando víveres y servicios básicos con lanchas. Benxa no narra los siniestros; como vecino y por el vecindario en general, insta, sugiere, bromea para atenuar el temor.
. Mejor que Benxa explique la suerte que corrían algunas de sus colaboraciones que abordar nosotros el tema. Más aún con el humor y la gracia propias de quienes se reconocen molestos pero seguros de sí mismos.
. Rezuman asturiania las entradas, lal que se viene desgranando en las páginas del blog. Bable vocabulario ("caciplaina"), literatura en bable, el elogio del clima húmedo que da fondo también al libro La mina abandonada. Teodoro Cuesta, un referente constante. Y su monumento descansando en La Pasera, tal y como reclamaba -vecinos fueron Teodoro y Benxa. 
. "Tendal", miscelánea, ese fluir de ideas cortas reunidas como descuidadamente, inconexas pero con orden instintivo o intuitivo. ¿Quién diría que era hijo de Manuel, el metódico dibujante de Mieres y ... a vista de pájaro?