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Aproximación a la obra de "Benxa" (1907-1989) por Baltasar y Covadonga Álvarez Quintana se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. Este blog está bajo una licencia de Creative Commons: Reconocimiento No Comercial - Sin Obra Derivada./ Se permite copiar, distribuir y citar públicamente esta obra, con la doble condición de que se reconozca y mencione a los autores y no se utilice con fines comerciales. Tampoco, y en modo alguno, se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de ésta. Es voluntad expresa de los autores.
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jueves, 13 de diciembre de 2018

183.Muestra 4. Contexto familiar (II). Manuel Álvarez

Sobre "Benxa">Biografía>Aspectos
Entrada 183. Publicada  13-12-2018









Al dorso de la fotografía: La Unión Asturiana. Fabrica de mercurio y arsénico, en Mieres. R.A. 1914.
Planta de transformación de La Unión, vecina de El Porvenir, en La Peña de Mieres. Fotografía tomada por Rómulo Álvarez Rodríguez, primogénito de Manuel, desde adolescente muy aficionado a la fotografía. Será en esta fase terminal de la historia del mercurio de La Peña donde se ambienta la toma el lugar donde Rómulo conocerá a Concha González Mori [Entrada 20, 18-9-2016]], ya de regreso de sus estudios de formación como pintora en Madrid. El agente de relación parece haber sido el padre de ésta, Braulio González Mori, del que hay indicios de cierta relación con la sociedad La Unión. Por este motivo la familia se trasladarían a vivir a La Peña, en una casa con terreno donde se tomaron numerosas fotografías de ratos de solaz en la huerta, acompañados de amistades y de una niña austriaca que los Mori habían acogido a raíz de la primera guerra europea. Se volverá sobre el tema en la sección dedicada a la vida personal y familiar que cierra el tratamiento de Manuel Álvarez.







4.5 Manuel Álvarez Álvarez (cont, 56)
(Antepasados técnicos industriales de Benxa)

Etapa profesional 1907-1917

El final definitivo de la industria del mercurio y el arsénico del siglo XIX acontece en los quince primeros años del XX. No supondrá sin embargo una paralización definitiva de esta actividad, ya que durante la autarquía se reabrirán las minas de El Terronal con buenos resultados productivos a cargo de una compañía belga, hecho que descarta el agotamiento del yacimiento (1) barajados en varias ocasiones para explicar la crisis del sector. Pero en lo que corresponde al seguimiento de la carrera laboral de Álvarez ésta etapa que ahora concluye se presenta como el epígono de su estrecha y pasional relación con la minería del mercurio, a pesar de la escasez de datos que la ilustran y permaneciendo como una especie de edad oscura en su curriculum profesional. Sin precisar resumirlos los enunciamos:


. 1911. Cierra de las instalaciones de El Terronal por The Oviedo Mercury Mines.
. 1913. En bancarrota pasan en subasta a titularidad de Herrero y Cía. Como su vecina sociedad La Unión, es posible que El Terronal reactivara la producción aprovechando la demanda externa orientada a la fabricación de explosivos durante la segunda guerra europea, en cualquier caso siempre funcionando a mínimos y por un periodo de unos dos años (1914-15). Lo mismo ocurrió con las minas y planta metalúrgica de Muñón (Lena), propiedad de Fábrica de Mieres, al frente de las cuales, como segundo responsable, se iniciaba el joven ingeniero Óscar Brevers, pariente de Álvarez, a quién más tarde solicitará un estudio general del conjunto de las explotaciones de La Peña.
. 1913. Según la publicación del centenario de la creación de la Escuela de Capataces de Mieres, es el año en que M. Álvarez abandona El Terronal, lo que puede constituir un dato erróneo, como otros detectados en dicha publicación sobre lo referente a los aspectos aquí tratados.
. 1917. Hay que esperar hasta este año para encontrar una de las últimas noticias del vínculo de Álvarez con la industria mercurífera de Asturias. Se trata de planos (secciones y planta de conjunto) de la sociedad La Unión, en La Peña, por él firmados y rubricados en calidad de Director Facultativo (2). Permanece la incógnita de cuándo fue contratado por la empresa vecina de El Porvenir y mencionada frecuentemente como su rival; si al cerrarse la primera o para el aprovechamiento de la demanda bélica europea. En cualquier caso este año en el que se cierra el presente periodo laboral de Álvarez, no supondrá el desapego definitivo del capataz respecto al líquido metal. Todavía a finales de los años veinte, ya como directivo adscrito a la industria del carbón, resolverá esmeradamente el encargo de un estudio pormenorizado sobre el estado de los minerales del subsuelo de La Peña, surgido a raíz de la consideración de máximo experto, avalada por cuarenta y cinco años de dedicación a la dirección de los trabajos. El informe geológico-minero consiguiente, integrado por el texto del dictamen y implantarías varias, todavía deja de manifiesto su dominio del dibujo de representación de las masas subterráneas y filones metalíferos en este caso, con una calidad próxima a como lo hiciera antaño, más de un cuarto de siglo atrás, de la superficie topográfica del concejo de Mieres y alrededores a vista de pájaro. 
. 1918. Un año después, ausente ya de la empresa La Unión, será su hijo mayor, Rómulo Álvarez (3) quién le suceda en el cargo y tramite ante el Ayuntamiento la construcción de una cerca para el área de las instalaciones de la factoría orilladas a la carretera general Mieres-Oviedo. 


NOTAS
(1) “Y aún quedaba lo mejor de la planta de El Terronal”, título de uno de los epígrafes referentes a la etapa más reciente de El Terronal a cargo de la empresa Astur Belga de Minas. Luque Cabal, C./Gutiérrez Claverol, M., La minería del mercurio en Asturias. Rasgos históricos. Oviedo 2006, pág. 267.
(2)Idem, pág. 155.
(3 ) Nota sobre Rómulo Álvarez Rodríguez [Entrada 19, 16-9-2016 ] , primogénito de Manuel. Por el cargo desempeñado deducimos que se formara en la Escuela de Capataces de Mieres, como creemos del resto de los hijos varones de Manuel, excepto Benxa, del que ignoramos dónde obtuvo el título de topógrafo que antepuso siempre a otros estudios superiores para su ejercicio en la minería. Rómulo se orientaría más tarde hacia la administración de empresas, estableciéndose en Gijón donde fallecería como administrador y apoderado. En esta fase terminal del mercurio de La Peña, muy documentada fotográficamente por él, es donde conoce a Concha González Mori [Entrada 20, 18-9-2016], ya de regreso de sus estudios de formación como pintora en Madrid. El origen de la relación parece haber sido su padre, Braulio González Mori, del que hay indicios de cierta relación con la sociedad La Unión. Por tal motivo su familia se trasladarían a vivir a La Peña, en una casa con terreno donde se tomaron numerosas fotografías de ratos de solaz en la huerta, acompañados de amistades y de una niña austriaca que los Mori habían acogido en casa en un programa de apoyo a los niños afectados por la primera guerra europea. Se volverá sobre el tema en la sección dedicada a la vida personal y familiar que cierra el tratamiento de Manuel Álvarez.










                                                                       
                                                                         



             

jueves, 3 de mayo de 2018

121. Muestra 4. Contexto familiar (II). Manuel Álvarez (cont. 29)

Sobre "Benxa">Biografía>Aspectos
Entrada 121. Publicado  3-5-2018











Al fondo de la galería la mesa de dibujo y otros útiles con los que se llevó
a cabo la fase segunda y última, la de representación gráfica sobre plano
del estudio topográfico del concejo de Mieres. En primer término figuran retratados
por Rómulo Álvarez otros hijos de Manuel, entre ellos el menor, Benxa. 






4.5 Manuel Álvarez Álvarez (cont. 29)
(Antepasados técnicos industriales  de Benxa)

1900-1906. Trabajos de entretenimiento. 
El concejo de Mieres y sus alrededores a vista de pájaro, 1906 

5. Ciencia y arte de la topografía. 
De la atracción de Manuel Álvarez por esta disciplina

Superar la mirada infantil y la humana en general tendente a identificar con realidades concretas imágenes de otra naturaleza constituye el propósito de las entradas siguientes sobre esta obra de Manuel Álvarez. O para mayor precisión, en vez de superar ensayar una interpretación técnica del resultado de un trabajo desenvuelto dentro del marco de la topografía del siglo XIX, para entonces convertida ya en una disciplina científica, si bien todavía en su primera edad y pendiente de un largo recorrido hasta alcanzar el rigor y la precisión actuales. Un intento condicionado por las dificultades y riesgos que entraña una materia especializada desconocida, lo que en el mejor de los casos se saldará con un examen a nivel básico y elemental. Y para mayor complejidad la confusión inherente a la aparición de ciertos componentes de la obra en cuestión comunes al ámbito del dibujo y la imagen artística (original o modelo/representación, soporte plano, tinta y lápiz, blanco y negro, línea y mancha, reproducción simulada del relieve, iluminación, degradación tonal o claroscuro/sombreado entre otros); conceptos compartidos pero discrepantes en su finalidad, procedimientos y resultados.

La mejor manera de informar y describir un lugar (topos) es mediante el dibujo (grafos), el plano o mapa topográfico, muy por encima de las referencias verbales que también participan del término topografía. El concepto más básico de este campo del conocimiento lo entiende como la representación dibujada (dibujo técnico) sobre plano (soporte plano e imagen igualmente bidimensional) de un terreno o espacio terrestre (el objeto concreto) y de forma más específica y restringida de su superficie (tanto la natural, física o relieve como el resultado de la intervención humana sobre ella), captada desde un punto de vista elevado (representación aérea), traducido a escala y sometido a numerosas leyes basadas en principios geométricos cuando no matemáticos; reglas éstas que se ausentan de la imagen y el dibujo artístico, las cuales se fundamentan a su vez en otras materias o ramas de la topografía hasta configurar un lenguaje propio y especializado, un conjunto de convencionalismos válidos para su interpretación por parte de los conocedores de la materia o sus aplicaciones. 
Se trata de principios disciplinares que se mantienen activos desde que en el siglo XVIII la topografía alcanzara el estatus científico, un progreso que apenas prosiguió en el siglo XIX, cuando Álvarez se forma y lleva a cabo el trabajo en cuestión. Por el contrario, lo que se modificó extraordinariamente fueron los procedimientos y el instrumental o equipo por efecto del progreso tecnológico que se precipitó en este ámbito desde mediados del siglo XX. Los resultados de esta progresión acelerada, que no llegó a conocer ni prever el autor de Mieres a vista de pájaro, fueron principalmente la impresión de los trabajos topográficos, la irrupción del color, la foto-topografía aplicada a diversos procedimientos, los equipos digitales sobre los analógicos, tanto a efectos de levantamiento sobre el terreno como de representación del mismo en una imagen que, a la postre, no deja de ser un esquema convencional del lugar real analizado.

En una aproximación superficial a la topografía se advierte un priorizar una de las dos clases diferenciadas y ordenadas de actuaciones en que se divide su práctica. La del dibujo o diseño del plano o mapa -cuestión sobre la que se volverá-, esto es, la obra final, el resultado gestado en el estudio, antaño denominado trabajo de gabinete, que se aborda como fase final y de cumplimiento del objetivo. Conviene al caso esta preferencia hacia el plano en sí por corresponderse con la obra conservada de Álvarez y que como tal se presta a un análisis medianamente detenido. En otro sentido, la labor de confección del plano y la imagen consiguiente ponen de manifiesto lo que de la disciplina topográfica se percibe por la vista. Mas se trata de tan sólo una parte, la punta del iceberg y aún así, por su expresión gráfica especializada, no se presenta a una lectura por parte de los ajenos a la materia. Y es que la forma de la obra final figura determinada por principios técnicos preestablecidos, estrechamente dependientes de las operaciones propias de esta otra mitad previa del proceso; operaciones que, en este caso, permanece ocultas a la vista y silenciados en toda su complejidad. Se trata de la aplicación de la teoría directamente sobre el terreno o área seleccionada para su estudio, denominada, también convencionalmente, levantamiento o trazado del plano topográfico, un croquis o borrador de apariencia indescifrable para desconocedores de la materia. Constituye ésta una fase aún más estrictamente sometida a los principios científicos de método, objetividad, fiabilidad y máxima precisión (más bien la que procurara la técnica topográfica en cada momento), además de una serie de procedimientos y operaciones rigurosos no sólo de signo geométrico sino también vinculados a otras materias o ramas del conocimiento implicadas (planimetría, topometría, topología, altimetría, trigonometría, incluso en tiempos de Manuel, consideración de la presión atmosférica). La obligada y ordenada consecución de ambos partes en un estudio topográfico dilataba considerablemente el tiempo de ejecución total, en mayor medida en el siglo XIX, cuando los medios técnicos, ya de por sí limitados, parecen haber quedado detenidos -la situación que rodea la confección del estudio topográfico de Mieres- y en abierto contraste por contraste con la secuencia acelerada de innovaciones tecnológicas por llegar.
Si Benxa dedicó un artículo a los exploradores de la minería refiriéndose a las generaciones de su padre y abuelo [Entrada 49, 7-3-2017], él mismo, con una formación en topografía más actualizada pero igualmente pre-tecnológica, interpretaría por equivalencia como una labor seudoépica este estudio de su progenitor, máxime por tratarse de una iniciativa puramente recreativa. El hijo de Manuel se formó y ejerció como topógrafo de minas y como agrimensor en trabajos por encargo para particulares y pequeñas empresas. Pero sus aficiones se orientaron hacia materias opuestas a su profesión. En cambio Manuel sincretizaba, en este caso como topógrafo, ambos campos de actividad. El plano del concejo de Mieres y su proceder en general lo retratan como un enamorado de la profesión y de los estudios conducentes a ella. No parece mediar nada que los separe. Descrito en las reseñas como estudioso, este trabajo concluido en 1906 se presta a concebirse como un ejercicio más de análisis profundo y comprensivo de una realidad (lo que se entiende por estudio), si bien expresado en términos de imagen técnica, la que corresponde a un producto cartográfico, en vez de por escrito o, aún en este caso, acompañado de planimetrias. En suma, el plano entendido como estudio propiamente dicho, uno más entre tantos otros efectuados por encargo y a título profesional, de naturaleza geológica y por excelencia minera, sin olvidar los planos urbanos de la villa de Mieres a lo largo de treinta y tantos años que siguen a la segunda revolución industrial.















viernes, 20 de abril de 2018

119. Muestra 4. Contexto familiar (II). Manuel Álvarez (cont. 27)

Sobre "Benxa">Biografía>Aspectos
Entrada 119. Publicado  20-4-2018












Al fondo izquierda, colgado a una altura favorable a la vista aparece el plano con la presentación original
escogida por el autor que se menciona en el texto. En el grupo se encuentra éste sentado a la derecha y
en el extremo opuesto el futuro Benxa. Fotografía de Rómulo Álvarez tomada en el domicilio que siguió
 al de El Mesón, un piso de alquiler en la acera de enfrente de la misma calle Teodoro Cuesta de Mieres.





4.5 Manuel Álvarez Álvarez (cont. 27)
(Antepasados técnicos industriales  de Benxa)


1900-1906. Trabajos de entretenimiento. 
El concejo de Mieres y sus alrededores a vista de pájaro, 1906 



4. Historial

Durante aproximadamente 110 años el plano permaneció como obra única, original sin reproducciones y circunscrito a una pieza familiar, un objeto mueble doméstico, al menos durante los años discurridos en casa de Benxa. En vida del autor primero, luego en la de su hijo y finalmente en la de uno de sus descendientes de la tercera generación, la vista de pájaro del término municipal de Mieres recibió diferentes presentaciones. Todo lo anterior se recoge ahora a modo de historial de la obra en cuestión.

1. Conformación del plano
Independientemente del momento inicial en que se llevó a cabo esta fase segunda de dibujo, dato que se desconoce, el grueso de esta labor que estimamos de años por su minuciosidad y ejecución a ratos libres, se ambientó en el domicilio del autor, sito en El Mesón de La Pasera, Mieres, en el que sería su domicilio desde 1889 aproximadamente. Precisando más en la galería de cristal, donde las fotografías dejan entrever un tablero y otros útiles de dibujo colgados sobre él (1). La luz natural, abundante en estas piezas y motivo que justifica de elección como lugar de trabajo de Manuel, procedía de la izquierda, respondiendo a la orientación adecuada para que un dibujante diestro no obstaculizara con la sombra de su mano un trabajo de precisión. La galería, dotada de múltiples usos familiares adquiría así uno no precisamente habitual, más bien inédito, el de estudio de dibujante, definiendo en este caso el marco donde fue construyéndose la descripción topográfica del municipio de Mieres. No se tiene noticia de que Manuel contara con un cuarto de trabajo propio en su casa donde llevar a cabo estas aficiones personales o los numerosos encargos profesionales recibidos de particulares y empresas. El despacho propiamente dicho se cita para los años del último tercio de su vida profesional, enmarcado en la vivienda unifamiliar -posiblemente propiedad de la empresa-, radicada a orillas la carretera general, entonces llamada de Jovellanos, a su paso por Olloniego. Un cuarto con mobiliario especializado para tal fin, piezas de factura esmerada al gusto del mueble de estilo español propio de los años de la primera posguerra europea (2). Pero las citas sobre este despacho (algunas ya publicadas) se centran en los objetos contenidos y a través de ellos dejan entrever la existencia de un archivo estimable de estudios, memorias y planos centrados en la minería, incluso más allá de estos materiales de una especie de gabinete de curiosidades relacionadas con dicha materia y reunidas a lo largo de la trayectoria profesional. Nada que ver con los contados documentos que pasaron a Benxa. Escasos estos, pero aunados a las constantes alusiones verbales a su padre constitutivos del núcleo principal y aliciente para la reconstrucción de la labor de un representante de los antiguos técnicos medios de la minería asturiana.

2. Plano original. Evolución de los modos de presentación
. En vida del autor conocemos por una fotografía de su hijo Rómulo, fechada en 1919,  la presentación que había concedido su artífice al plano en cuestión. Colgaba de una pared del comedor aún sin formalizarse como lo que se entiende por cuadro. Aparece suspendido entre dos listones horizontales sujetos a la parte superior e inferior de la tela, sin soporte duro al costado ni protección de cristal. Efectivamente el trabajo original no presenta huella alguna de haber permanecido doblado, como era frecuente por entonces en los planos sobre tela encerada de proyectos de edificios. Suponemos que con acabado indicado permaneció en el museo minero del Instituto Jovellanos de Gijón [Entrada 116], donde se encontraba en el momento del fallecimiento de Manuel, en agosto de 1932.
. Parece ser que con anterioridad a la guerra civil se procedió a la partición de los bienes del padre de Benxa [Entrada 102, 21-1-2018, segundo proyecto ampliación de la casa familiar de La Pasera por los herederos]. El mobiliario -por excelencia el del despacho- y lo objetos profesionales, archivo y obras de autor compusieron un patrimonio familiar simbólico y afectivo para los herederos, escasamente conscientes del valor documental que potencialmente podrían adquirir. El plano topográfico de Mieres y poco más de este apartado de bienes pasaron a Benxa. La carpeta que aquí referimos como AMA, (archivo Manuel Álvarez), con la excepción de algunos documentos originales, fue en su mayor parte resultado de una labor de recopilación y seguimiento por parte de Benxa de todo lo alusivo a la figura profesional de su padre, lo que no implica afirmar que fuera su hijo menor el más consciente de la singularidad de su padre dentro del cuerpo de capataces de minas de su generación.
. Por los años cuarenta, ya casado, Benxa tomó posesión física del plano. Todo indica que no hubo acuerdo o interés por las partes para que permaneciera en el museo minero del Instituto Jovellanos, regresando al ámbito familiar del que procedía y en el que llegaría hasta la actualidad. Fue aquél el primer intento por parte de Benxa de institucionalizarlo y convertirlo en documento público, luego repetido con el Ayuntamiento de Mieres [Entrada 116, 9-4-2018]. Al cabo Benxa procedió a mejora su presentación. Data de entonces el formato de cuadro tal: soporte de cartón, marco negro liso y satinado de unos 3 cm de ancho y protección con cristal. Así vestido lo conocieron los nietos de Manuel, más bien lo identificaron con un perfil humano en ese procedimiento de figuración concreta propio de la visión infantil. Luego, con los años, se convirtió en una especie de icono omnipresente en todas las vivienda que ocupó la familia, como los lares o penates de la Antigua Roma, lo que no implica su comprensión vinculada a un conocimiento mínimamente técnico, restringido exclusivamente a Benxa pero no transmitido. Ni a sus hijos ni cuando se mostraba la tela a las visitas manifestaba el hijo del autor un interés por explicar los secretos técnicos que atesoraba, posiblemente porque estimara que no resultaban de interés para los demás. Al mostrarlo lo que se percibía era una apreciación extraordinaria por el trabajo, tanto por el rigor profesional como por la laboriosidad y dedicación metódica y perseverante prestada con recursos manuales y procedimientos tan limitados. Una admiración comprensible por parte de Benxa, quién, como se indicó, procedía en sus aficiones humanistas, póngase por caso en los artículos de prensa, de manera opuesta: rapidez brevedad, fragmentación, espontaneidad . No extraña tampoco por ello que quienes contemplaban el plano por primera vez lo entendieran como una joya virtuosamente trabajada o una labor femenina extraordinaria, un bordado de infinitas, pulcras y milimétricas puntadas.





NOTAS
(1) Fotografía de Rómulo Álvarez, donde posan en primer plano algunos de sus hijos todavía niños, entre ellos Benxa con una edad aproximada de tres o cuatro años, lo que permite datarla hacia 1910 ó 1911, el primero, año del fallecimiento de su madre. Disponemos de una serie de numerosas fotografías debidas a Rómulo ambientadas en esta galería. Su interés estriba en documentar la riqueza de funciones domésticas que se desarrollaban en esta pieza novedosa y genuina de la arquitectura residencial del siglo XIX. Y, en el mismo sentido, fundamentado en su luminosidad natural, sus posibilidades como estudio fotográfico e incluso de dibujante, tal y como se apunta en el texto principal. 
(2) Conocemos la imagen fragmentada de este despacho por una fotografía tomada por su hijo Rómulo, en la que posa en actitud de estudio Benxa de jovencito. La pieza, lo mismo que su mobiliario, debió de entrañar una especie de lujo adquirido al final de la vida profesional del biografiado. Se cuenta que Manuel, aunque de baja estatura, gozaba de una presencia física destacada, no tanto espontánea como cuidada en su atuendo. Ni esta supuesta elegancia de porte ni la disponibilidad de un espacio de trabajo propio y adecuado constituyeron necesidades para Benxa. Sobre los rincones de la casa en los que éste se hacía un hueco para escribir sus artículos [Suelto-------] o pasar a láminas definitivas los dibujos y notas tomados sobre el terreno se volverá. Como su desinterés por el atuendo constituyen una curiosidad más. Curiosidad, término e inclinación que ahora descubrimos ya manifiesta en su padre (asunto, gabinete de curiosidades, citado en el texto principal, así como otros aspectos detectados en estos trabajos de entretenimiento); voz también predilecta de Benxa a efectos estéticos, literarios y de selección de objetos a incluir en sus recopilaciones junto con las antigüedades. Curiosidad, en suma, como una constante o rasgo común a padre e hijo.