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Aproximación a la obra de "Benxa" (1907-1989) por Baltasar y Covadonga Álvarez Quintana se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. Este blog está bajo una licencia de Creative Commons: Reconocimiento No Comercial - Sin Obra Derivada./ Se permite copiar, distribuir y citar públicamente esta obra, con la doble condición de que se reconozca y mencione a los autores y no se utilice con fines comerciales. Tampoco, y en modo alguno, se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de ésta. Es voluntad expresa de los autores.

viernes, 20 de abril de 2018

119. Muestra 4. Contexto familiar (II). Manuel Álvarez (cont. 27)

Sobre "Benxa">Biografía>Aspectos
Entrada 119. Publicado  20-4-2018












Al fondo izquierda, colgado a una altura favorable a la vista aparece el plano con la presentación original
escogida por el autor que se menciona en el texto. En el grupo se encuentra éste sentado a la derecha y
en el extremo opuesto el futuro Benxa. Fotografía de Rómulo Álvarez tomada en el domicilio que siguió
 al de El Mesón, un piso de alquiler en la acera de enfrente de la misma calle Teodoro Cuesta de Mieres.





4.5 Manuel Álvarez Álvarez (cont. 27)
(Antepasados técnicos industriales  de Benxa)


1900-1906. Trabajos de entretenimiento. 
El concejo de Mieres y sus alrededores a vista de pájaro, 1906 



4. Historial

Durante aproximadamente 110 años el plano permaneció como obra única, original sin reproducciones y circunscrito a una pieza familiar, un objeto mueble doméstico, al menos durante los años discurridos en casa de Benxa. En vida del autor primero, luego en la de su hijo y finalmente en la de uno de sus descendientes de la tercera generación, la vista de pájaro del término municipal de Mieres recibió diferentes presentaciones. Todo lo anterior se recoge ahora a modo de historial de la obra en cuestión.

1. Conformación del plano
Independientemente del momento inicial en que se llevó a cabo esta fase segunda de dibujo, dato que se desconoce, el grueso de esta labor que estimamos de años por su minuciosidad y ejecución a ratos libres, se ambientó en el domicilio del autor, sito en El Mesón de La Pasera, Mieres, en el que sería su domicilio desde 1889 aproximadamente. Precisando más en la galería de cristal, donde las fotografías dejan entrever un tablero y otros útiles de dibujo colgados sobre él (1). La luz natural, abundante en estas piezas y motivo que justifica de elección como lugar de trabajo de Manuel, procedía de la izquierda, respondiendo a la orientación adecuada para que un dibujante diestro no obstaculizara con la sombra de su mano un trabajo de precisión. La galería, dotada de múltiples usos familiares adquiría así uno no precisamente habitual, más bien inédito, el de estudio de dibujante, definiendo en este caso el marco donde fue construyéndose la descripción topográfica del municipio de Mieres. No se tiene noticia de que Manuel contara con un cuarto de trabajo propio en su casa donde llevar a cabo estas aficiones personales o los numerosos encargos profesionales recibidos de particulares y empresas. El despacho propiamente dicho se cita para los años del último tercio de su vida profesional, enmarcado en la vivienda unifamiliar -posiblemente propiedad de la empresa-, radicada a orillas la carretera general, entonces llamada de Jovellanos, a su paso por Olloniego. Un cuarto con mobiliario especializado para tal fin, piezas de factura esmerada al gusto del mueble de estilo español propio de los años de la primera posguerra europea (2). Pero las citas sobre este despacho (algunas ya publicadas) se centran en los objetos contenidos y a través de ellos dejan entrever la existencia de un archivo estimable de estudios, memorias y planos centrados en la minería, incluso más allá de estos materiales de una especie de gabinete de curiosidades relacionadas con dicha materia y reunidas a lo largo de la trayectoria profesional. Nada que ver con los contados documentos que pasaron a Benxa. Escasos estos, pero aunados a las constantes alusiones verbales a su padre constitutivos del núcleo principal y aliciente para la reconstrucción de la labor de un representante de los antiguos técnicos medios de la minería asturiana.

2. Plano original. Evolución de los modos de presentación
. En vida del autor conocemos por una fotografía de su hijo Rómulo, fechada en 1919,  la presentación que había concedido su artífice al plano en cuestión. Colgaba de una pared del comedor aún sin formalizarse como lo que se entiende por cuadro. Aparece suspendido entre dos listones horizontales sujetos a la parte superior e inferior de la tela, sin soporte duro al costado ni protección de cristal. Efectivamente el trabajo original no presenta huella alguna de haber permanecido doblado, como era frecuente por entonces en los planos sobre tela encerada de proyectos de edificios. Suponemos que con acabado indicado permaneció en el museo minero del Instituto Jovellanos de Gijón [Entrada 116], donde se encontraba en el momento del fallecimiento de Manuel, en agosto de 1932.
. Parece ser que con anterioridad a la guerra civil se procedió a la partición de los bienes del padre de Benxa [Entrada 102, 21-1-2018, segundo proyecto ampliación de la casa familiar de La Pasera por los herederos]. El mobiliario -por excelencia el del despacho- y lo objetos profesionales, archivo y obras de autor compusieron un patrimonio familiar simbólico y afectivo para los herederos, escasamente conscientes del valor documental que potencialmente podrían adquirir. El plano topográfico de Mieres y poco más de este apartado de bienes pasaron a Benxa. La carpeta que aquí referimos como AMA, (archivo Manuel Álvarez), con la excepción de algunos documentos originales, fue en su mayor parte resultado de una labor de recopilación y seguimiento por parte de Benxa de todo lo alusivo a la figura profesional de su padre, lo que no implica afirmar que fuera su hijo menor el más consciente de la singularidad de su padre dentro del cuerpo de capataces de minas de su generación.
. Por los años cuarenta, ya casado, Benxa tomó posesión física del plano. Todo indica que no hubo acuerdo o interés por las partes para que permaneciera en el museo minero del Instituto Jovellanos, regresando al ámbito familiar del que procedía y en el que llegaría hasta la actualidad. Fue aquél el primer intento por parte de Benxa de institucionalizarlo y convertirlo en documento público, luego repetido con el Ayuntamiento de Mieres [Entrada 116, 9-4-2018]. Al cabo Benxa procedió a mejora su presentación. Data de entonces el formato de cuadro tal: soporte de cartón, marco negro liso y satinado de unos 3 cm de ancho y protección con cristal. Así vestido lo conocieron los nietos de Manuel, más bien lo identificaron con un perfil humano en ese procedimiento de figuración concreta propio de la visión infantil. Luego, con los años, se convirtió en una especie de icono omnipresente en todas las vivienda que ocupó la familia, como los lares o penates de la Antigua Roma, lo que no implica su comprensión vinculada a un conocimiento mínimamente técnico, restringido exclusivamente a Benxa pero no transmitido. Ni a sus hijos ni cuando se mostraba la tela a las visitas manifestaba el hijo del autor un interés por explicar los secretos técnicos que atesoraba, posiblemente porque estimara que no resultaban de interés para los demás. Al mostrarlo lo que se percibía era una apreciación extraordinaria por el trabajo, tanto por el rigor profesional como por la laboriosidad y dedicación metódica y perseverante prestada con recursos manuales y procedimientos tan limitados. Una admiración comprensible por parte de Benxa, quién, como se indicó, procedía en sus aficiones humanistas, póngase por caso en los artículos de prensa, de manera opuesta: rapidez brevedad, fragmentación, espontaneidad . No extraña tampoco por ello que quienes contemplaban el plano por primera vez lo entendieran como una joya virtuosamente trabajada o una labor femenina extraordinaria, un bordado de infinitas, pulcras y milimétricas puntadas.





NOTAS
(1) Fotografía de Rómulo Álvarez, donde posan en primer plano algunos de sus hijos todavía niños, entre ellos Benxa con una edad aproximada de tres o cuatro años, lo que permite datarla hacia 1910 ó 1911, el primero, año del fallecimiento de su madre. Disponemos de una serie de numerosas fotografías debidas a Rómulo ambientadas en esta galería. Su interés estriba en documentar la riqueza de funciones domésticas que se desarrollaban en esta pieza novedosa y genuina de la arquitectura residencial del siglo XIX. Y, en el mismo sentido, fundamentado en su luminosidad natural, sus posibilidades como estudio fotográfico e incluso de dibujante, tal y como se apunta en el texto principal. 
(2) Conocemos la imagen fragmentada de este despacho por una fotografía tomada por su hijo Rómulo, en la que posa en actitud de estudio Benxa de jovencito. La pieza, lo mismo que su mobiliario, debió de entrañar una especie de lujo adquirido al final de la vida profesional del biografiado. Se cuenta que Manuel, aunque de baja estatura, gozaba de una presencia física destacada, no tanto espontánea como cuidada en su atuendo. Ni esta supuesta elegancia de porte ni la disponibilidad de un espacio de trabajo propio y adecuado constituyeron necesidades para Benxa. Sobre los rincones de la casa en los que éste se hacía un hueco para escribir sus artículos [Suelto-------] o pasar a láminas definitivas los dibujos y notas tomados sobre el terreno se volverá. Como su desinterés por el atuendo constituyen una curiosidad más. Curiosidad, término e inclinación que ahora descubrimos ya manifiesta en su padre (asunto, gabinete de curiosidades, citado en el texto principal, así como otros aspectos detectados en estos trabajos de entretenimiento); voz también predilecta de Benxa a efectos estéticos, literarios y de selección de objetos a incluir en sus recopilaciones junto con las antigüedades. Curiosidad, en suma, como una constante o rasgo común a padre e hijo. 








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