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Aproximación a la obra de "Benxa" (1907-1989) por Baltasar y Covadonga Álvarez Quintana se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. Este blog está bajo una licencia de Creative Commons: Reconocimiento No Comercial - Sin Obra Derivada./ Se permite copiar, distribuir y citar públicamente esta obra, con la doble condición de que se reconozca y mencione a los autores y no se utilice con fines comerciales. Tampoco, y en modo alguno, se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de ésta. Es voluntad expresa de los autores.

domingo, 28 de mayo de 2017

57. Muestra 3. Libro La mina abandonada

Letras varios>Libro La mina abandonada
Entrada 57. Publicada 28-5-2017









Muestra 3.8 La mina-imagen de Benxa. Su versión de la mina

El título del libro, La mina abandonada, parece coincidir con la evolución de la industria carbonera asturiana en los últimos tiempos, y una aparente predicción que el contenido de la obra descarta a la vista de lo publicado hasta aquí. El sentido aportado por el autor al título fue modificándose a lo largo de su prolongado letargo en imprenta. Primero la adjetivó abandonada por la imagen nostálgica y afectiva que inspiraban a Benxa las minas cerradas tras su explotación, una cita más a la estética romántica de la seducción por las ruinas en cuanto testigos del pasado. Más tarde mantuvo abandonada por la mina como tema general de creación literaria [ver entrada fecha 12-4-2017]. Y finalmente (como recogerá en la dedicatoria del libro) por entender que en el momento de su redacción ya habían concluido los tiempos de la gran minería local,  que temporizaba en la generación de sus abuelos (conocida de oídas), la etapa de madurez (1880-1918) que vivió en directo a través de la profesión su padre; en suma, el descubrimiento y la forja del sector minero, respectivamente, la Historia un vez más (el historicismo romántico), el pasado como destino de escape ante un presente materialista indeseado.

Todo lo anterior con matizaciones. Vivida igualmente la secuencia de crisis mineras posteriores a la primera posguerra europea, por los años 1947-48 en que escribe el libro, en plena Autarquía, cuando el país depende exclusivamente de los recursos propios, Benxa reconoce la importancia del sector energético hullero de Asturias.  Recupera con optimismo la valoración de sus antepasados de la región como foco neurálgico de la industria extractiva y potencia industrial del país (junto con el País Vasco y Cataluña), motores de progreso y desarrollo, aunque en el momento concreto lo fueran de subsistencia y primera necesidad. Pero la necesidad del carbón (realismo, economía, situación actual) no dirige el libro. Sale a colación como una de las dos coordenadas de comprensión de la obra: una, la situación política-económica-social de los años 1940,  y la otra la creativa o humanística, dada la naturaleza común de los aspectos tratados pese a su diversidad. Volcado enteramente en ésta, Benxa transmite la visión de la mina que se fue publicando en el blog; su mina-imagen en páginas, literaria en vez de una instalación-modelo en tres dimensiones. De haberse publicado entonces, la censura nada tendría que objetar, (como con algunas colaboraciones sueltas en prensa de la etapa siguiente como articulista). El señoritismo de algunos jóvenes que no habían perdido la guerra (a matizar en esquema biográfico de B.) y mostraba inquietudes culturales [entrada fecha 19-2-2017, párrafo último día 28-2-2017, cita de Francisco Umbral], pero sobremanera la materias que integraban el libro, desde corrientes literarias y  estéticas, o la misma recopilación histórica del colectivo de mineros del que se exaltaban sus cualidades, lo presentaban como una obra inocua, sin proponérselo el autor. Aun más, un trabajo exclusivamente cultural, identificado con el ideario nacionalista de la Generación del 98 y del Regionalismo que le sucedió en las dos décadas siguientes, e incluso útil en cuanto que aportaba pautas para la comprensión de un sector laboral especialmente difícil para el Régimen. Obra oportuna por entonces, no conflictiva y redactada con entera libertad por parte del autor. ¿Qué otra cosa podía ser un compendio de minería asturiana y de sus trabajadores en los primeros tiempos de la industria carbonera contemporánea (Historia); de asunto y protagonistas vernáculos, específicos de Asturias (Antropología, Literatura de género o costumbrista y raíces locales), complementada con tendencias estéticas más universales, los acentos aludidos al Romanticismo, siempre compañeros de Benxa en la obra escrita y dibujada.

Al final de la minería autárquica y superada la segunda posguerra mundial, cuando en la Europa de los sesenta se aborda la reconversión del sector y en España se pospone y nacionaliza; cuando, también,  Benxa cita en algún artículo la constitución de lo que primero se bautizaría –entre otros nombres-  como “HU”, el autor del libro La mina abandonada, acogido a medidas de rejuvenecimiento de plantilla, abandona el medio tras unos treinta y cinco años de historial laboral. Lo hace para dedicarse a la docencia en la  enseñanza media profesional, una especie de reconversión laboral personal.

En 1948, cuando fecha la última cuartilla del libro, ya había dejado escrito en algún párrafo del mismo que el fin de la minería de carbón se avecinaba. En absoluto una predicción, todo lo más una intuición  -eso que dicen un razonamiento del que se desconoce el origen, pero que lo es. Posiblemente tres generaciones familiares, además de vinculadas entregadas con entusiasmo a la minería son capaces de crear una cultura congénita, una sensibilidad aguda hacia todo lo concerniente con el aprovechamiento de los bienes del subsuelo.  






 Otro de los dibujos que Benxa guardaba junto al original de La mina abandonada, supuestamente pensado como alternativo al inicial destinado a portada (ver sobre la columna Sueltos). De haberlo utilizado, aislaría la figura del picador en acción del resto del texto de la postal navideña que dibujó para la empresa en la que trabajaba en 1960. La firma Xarda responde a un apodo con el que era conocido en Olloniego en los años de juventud. No se conocen más textos  ni dibujos en que este seudónimo sustituya al de Benxa, sus derivados (BNX, B.) u otros utilizados con mucha menos asiduidad (Scrutator, etcétera).



                                         


          




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