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Aproximación a la obra de "Benxa" (1907-1989) por Baltasar y Covadonga Álvarez Quintana se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional. Este blog está bajo una licencia de Creative Commons: Reconocimiento No Comercial - Sin Obra Derivada./ Se permite copiar, distribuir y citar públicamente esta obra, con la doble condición de que se reconozca y mencione a los autores y no se utilice con fines comerciales. Tampoco, y en modo alguno, se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de ésta. Es voluntad expresa de los autores.
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viernes, 12 de abril de 2019

231. Reportajes

Letra>Reportajes
Entrada 231. Publicada 12-4-2019











Escuela de Industriales fue redactado en Mieres, residiendo Benxa en Santa Marina en el año de 1953, un mes escaso antes de la inundación del barrio que dará pie a la redacción, casi inmediata, del reportaje Bajo el signo de Acuario, publicado íntegramente en las entradas inmediatamente anteriores. En la fotografía, tomada casi con toda seguridad por su hermano Rómulo, aparecen en la barandilla del muro de la playa de San Lorenzo de Gijón el entonces estudiante de industriales (primero por la derecha) y algunos de sus compañeros y amigos de los que hace un retrato personal pormenorizado, similar a todo lo que su memoria deja cuenta en este reportaje.     






Reportajes (1934-1983). Autobiografía, cultura tradicional, historia de familia, historia social, literatura popular.

Reportaje nº 17. Escuela de Industriales. Recuerdos de la vida estudiantil.1953 (1)

Fragmentos, comentarios y notas

El estudiar yo una carrera no fue cosa de una vocación decidida. Yo, en mi vida, tuve afición por todos los estudios, a todas las materias y a todas las artes y de ello me entusiasmaban sus efectos más brillantes, lo que tenían de curioso (2),  de atractivo. […] En casa me vieron interesarme por aquellas cuestiones [experimentos con electricidad y magnetismo] y mi hermano Rómulo (3) [propuso llevarlo a Gijón, donde residía, para matricularlo en la Escuela de Industriales]. Yo no dije nada y obedecí. Si me proponen cursar abogacía [menciona también medicina e ingeniería] me hubiera decidido sin protestar (4). [Págs. 2-3]

Partí de Olloniego para Gijón en un tren mixto que salía al anochecer. Al tren fue a despedirme mi amigo L.G. Ambos nos emocionamos al partir el convoy [...] “_Adiós, y ya sabes donde dejas un buen amigo". Yo creo que no acerté a responder y me senté en la oscuridad del coche de tercera. No era precisamente el dejar a mi amigo lo que me apenaba tanto, sino el dejar el ambiente del pueblo que me era tan grato e iniciar en la ciudad una vida nueva y desconocida y además ¡tan lejos! (5) ¡tan lejos prados de la Llosa, de la fuente de San Pelayo, del puente romano y de la casa de la Pita. La casa y el lagar de la Pita, donde el viejo Lero, sentado en el poyo de piedra, bajo las colgaduras del maíz que brillaban al sol otoñal, nos contaba peripecias de la guerra de Cuba... ¡Oh, cinta blanca y soleada de la carretera de El Portazgo! (6).[Pág.4].

Soy de tendencias tan irresistiblemente democráticas que voy a presentarlos aquí [una vez en la Escuela de Peritos,  previamente a la caracterización pormenorizada de cada docente, describe a los bedeles] antes que a los profesores (7). [Pág. 8]. 

[Con motivo de la ceremonia de entrega de la medalla del trabajo a un profesor de la Escuela, durante la ceremonia ambientada en el mismo centro, describe un episodio de timidez]. Yo estuve en aquel acto apartado de mis compañeros, salí del salón antes que nadie y eché a caminar por las calles oscuras. [Pág.21].

[En las prácticas de laboratorio]. Pero cuando nuestro entusiasmo llegó al límite fue al escuchar la radiotelefonía que en aquella época estaba casi todavía en su fase experimental. Cuando nos decía [el profesor] que aquellos golpes sonoros que oíamos eran las campanadas de la torre de Londres nos parecía vivir en un país encantado (8). [Pág. 29].

[Al regresar desde Gijón a Olloniego durante unas vacaciones] Llegué la pueblo con hambre de aire aldeano. [Pág. 32].

Mi régimen de vida en aquellos tiempos [estudiante en Gijón] tuvo dos periodos. En los tres primeros años era yo casero y encogido y no me relacionaba con ningún camarada fuera de la Escuela. En los dos últimos fui más libre y más corredor. En el primer periodo mi vida callejera era de la casa a la Escuela y de la Escuela a la casa recorriendo siempre el mismo itinerario […] Cuando llegaba a casa por la tarde, después de merendar, abría mis libros dándoles un pequeño repaso: no hacía falta más para entender la lección y dar explicaciones al día siguiente […] vivía al día con mis lecciones. Es de suponer que disponía de tanto tiempo para tan poca materia, que tenía que aburrirme mucho frente al libro. [Titula este capítulo “Veladas estudiosas”]. [Págs. 35-36].

[Sobre el comedor donde estudiaba en casa de su hermano mayor]. Había también allí un armario librero […] Se me recomendaba no entretenerme con aquellos libros. No obstante curioseaba y leía de aquella buena literatura [Dramas musicales de Wagner, a Goethe, a Clarín] y la “Asturias monumental“ de Ciriaco M. Vigil. [Pág. 39].

Tenía a gala ser antimediterráneo. Ni Grecia ni Roma me seducían […] De las dos Españas, la de la meseta […] y la otra la de la cornisa del Cantábrico, sólo estimaba ésta tanto por su belleza como por su rudeza y por su analogía con los países nórdicos. [Pág.54].

Yo decía a mis amigos que me agradaba más tener en el bolso dos o tres pesetas sólamente porque se saboreaban mejor […] Mis amigos se reían de mis ocurrencias. Siempre me consideraban algo original y extravagante. [Pág. 47].

Digo que en los últimos cursos ya no era tan casero y tuve en la calle mis amistades y mis entretenimientos [menciona entre otros] la misa de once de la residencia de los Jesuitas [donde asistía con amigos atraído por la música al órgano de la misa]. Mi amigo F.S., que se trataba con algunos violinistas, músicos profesionales, me hacía conocer el nombre de aquellas composiciones […] Yo era más melómano que ahora (9) y aquellas notas me emocionaban hasta el éxtasis, completando la impresión la contemplación de los frescos de la paredes y de las bóvedas. [Refiere otras formas de diversión y tiempo libre de él con sus amigos, válidas para la juventud estudiante de aquellos años veinte: cine, excursiones a Somió, paseos por el muro de la playa, asistir a partidos de fútbol y veladas de boxeo, entonces en boga, si bien manifiesta un desinterés absoluto por estos dos espectáculos que ya se anunciaban de masas; acudía también con gusto a las salas de baile, pormenorizando la sucesión de modalidades de danza de los felices años veinte; asistía al teatro y a la zarzuela; pero señala como la distracción más atractiva los cafés por las tertulias que se formaban; igualmente cita la primera vez que se embriagó con mezcla de ginebras, que por entonces comenzaban a ser consumiciones habituales, resultando lo más preciado de este último episodio la prístina descripción de las sensaciones experimentadas].

[Asistencia al Ateneo Obrero de Gijón]. Fama de ser un centro cultural modelo y el primero de Asturias […] tenía cierto matiz izquierdista [...] sin abjurar de su carácter laico. [Allí se matriculó y tomó las primeras clases de inglés, asistía con gran interés a las conferencias que se organizaban y anota que en casa, su familia le insinuaba que aquellos conferenciantes del Ateneo, terminada la disertación, los metían en la cárcel. [Pág..56].

Hubo una temporada que nos dio [a sus amigos y a él] por asistir al culto protestante que tenía lugar en la capilla del Llano de Abajo. [Pág. 58].

Tenía uno [amigo] muy singular. Éramos gemelos en espíritu, éramos algo raros él y yo. Nos gustaba la literatura, la filosofía y la bohemia. [Pág. 61]. 

“Yo tuve siempre miedo a la vida religiosa, tuve miedo a todas las vidas y si no me atreví con la vida de casado fue por el miedo que me daba la vida de soltería. Fui siempre una víctima de lo que Bordeaux [llamaba] “la peur de vivre”, el miedo de vivir (10). [Pág. 7-?]




NOTAS
_________________________________________________________________________________
  1. El reportaje se ambienta en Gijón entre1923 y 1929, cuando Benjamín contaba 16 a 21 años de edad y cursaba los estudios de perito eléctrico primero (cinco cursos) e industrial después (uno más para la obtención de la segunda especialidad). Prosiguiendo con las fechas y en función de la conclusión del texto, entre 24 y 30 años separan el momento de componer el reportaje y el período de estudiante que revive con detallada memoria y notable extensión (87 cuartillas a doble cara y mecanizadas a un espacio). El texto comienza con el humor que le caracteriza: a raíz de un corte de luz eléctrica en su casa de Santa Marina, año de 1953, Benxa, perito eléctrico e industrial, no es capaz de resolver la avería, teniendo que recurrir a un vecino. La familia permanece a oscuras por largo tiempo a la espera de quién ha de resolver la incidencia. En este plazo prolongado, todos en torno a la luz de una vela, la mujer de Benxa le recuerda con ironía que de entre sus tres carreras figura la de perito eléctrico, lo que cuestiona en dicho momento. Es este cuadro de realismo, muy del gusto de los teatrinos compuestos por Benxa, el que introduce el reportaje, al tiempo que la incidencia, un hecho real, suscitó en el perito impericioso la idea de construir uno de estos episodios vinculados al géneros periodístico a los que el concedía con destino estrictamente privado. En este episodio de su colección de reportajes se presta a reavivar la memoria de sus años como estudiante en Gijón y como no podía ser de otra manera formarse como técnico industrial, procediendo como procedía de un tronco de familia de tres generaciones de técnicos de la minería [Ver varias secciones y entradas publicadas sobre sus antepasados]. De nuevo se redacta lo que puede considerarse un documento de contenido polivalente, ilustrativo de ciertos aspectos menores de la historia de la España de los años veinte (1923-1929), una recreación del Gijón del momento, el desarrollo de la enseñanza de técnicos industriales en una región eminentemente industrializada, la vida doméstica de una familia de clase media en la segunda ciudad mayor de Asturias, la clase de vida y mentalidad de cierta juventud privilegiada, la que tenía acceso a los estudios profesionales cualificados, aunque fuera por debajo de la titulación en ingeniería superior y no implicara el oneroso traslado del estudiante fuera de la región de origen.
  2. Curioso, lo curioso, curiosidades, curiosidad. Tanto se ha escrito en estas entradas sobre esta voz y derivados escuchados repetidamente de palabra por Benxa y leídos en los textos y Laminariums que, el hecho de repetirlas ahora – y que sea por última vez-, pone de manifiesto la ausencia de lo realmente necesario: profundizar semántica, filosófica, psicológica, estética, artísticamente, etcétera en estos significados que se intuyen poliédricos y entrelazados. A los expertos en estas materias se les traslada la labor en el caso de resultar de interés alguno.
  3. Rómulo era el primogénito de Manuel Alvarez y Perfecta Rodríguez. En calidad de hermano mayor y Benjamín de menor, entre otras numerosas razones, siempre mantuvieron una estrecha relación, similar a la de un segundo padre por parte del mayor, quien además superaba significativamente en edad al benjamín de la familia. Tras la quiebra de la Sociedad La Unión, compañía minero-metalúrgica productora de mercurio y radicada en La Peña de Mieres, Rómulo que había detentado el cargo de último administrador, trasladará su residencia a Gijón igualmente como administrador de empresa. Se instalaron con él su esposa Concha G. Mori, formada como pintora en Madrid y en activo como tal excepcionalmente por tratarse de una mujer nacida a finales del siglo XIX. Con ellos pasaron a vivir los suegros de Rómulo en un piso situado en el muelle de Fomento, con vistas al puerto pesquero y también industrial hasta la plena actividad concentrada en el de El Musel. Allí residió aquellos seis años como estudiante el joven Benjamín, en compañía y bajo tutela de los cuatro adultos que seguían estrechamente sus estudios y sus actividades de tiempo libre. 
  4. Ninguno de los hermanos varones que lo precedieron cursaron estudios de ciclo similar al de industriales en el que se tituló Benjamín. Tampoco abandonaron la casa paterna ni la población para formarse profesionalmente. Todos debieron titularse en la Escuela de Capataces de Mieres, ejerciendo después, en el caso de Rómulo, como administrador de empresas, Augusto posiblemente como facultativo en Langreo y Moisés, diestro dibujante, como delineante funcionario municipal. Sobre el título de topógrafo del que se sirvió Benxa para emplearse en empresas mineras, desconocemos dónde fue expedido. No se descarta que en dicha escuela de Mieres, para las fechas con un posible grado en Topografía impartido entre otras especialidades, habida cuenta de los numerosos cambios de planes de estudios y denominación de las titulaciones -ya fueron publicados a propósito de las secciones sobre Manuel Álvarez- por las que pasó el centro de técnicos mineros de Mieres. Lo cierto es que entre el final de los estudios de Bejnamín en el colegio de los Hermanos de La Doctrina Cristina (congregación de La Salle), en Mieres, y el comienzo de Industriales en Gijón, cuando contaba 16 años, pudo especializarse en topografía viajando desde Olloniego, donde ya se había establecido su padre, a Mieres en el ferrocarril del Norte, con apenas media docena de estaciones de por medio entre ambas poblaciones -actualmente y por carretera una distancia que separa Mieres es de 9,7 kms.
  5. Entre Olloniego y Gijón median hoy por carretera 38 kms, una distancia considerada nimia, lo que evidencia la revolución y desarrollo vertiginoso del transporte, así como la percepción humana del espacio consiguiente y según en qué momento se evalúe. Por aquellos años veinte el transporte público por excelencia venía siendo el ferrocarril de la Compañía del Noroeste -popularmente El Norte-, que contaba con estación en Olloniego y, el extremo septentrional de la línea, en Gijón. 
  6. Se hace inciso en estas evocaciones expresas, de su puño y letra escritas, sobre lo que pudiera considerarse señas de identidad personal. Hasta ahora aparecieron reflejadas en sus trabajos y de ellas ya se vino dando cuenta en las distintas secciones. En estos casos suponían conclusiones anticipadas de ideas expresadas implícitamente, deducidas de la consulta de los materiales del archivo de Benxa. Se trata una vez más de los tan mentados lugares comunes de la persona y la labor desempeñada por Benxa. Nuevamente se intentará mencionarlos por última vez: localismo, ruralismo, espacio-vida-construcción tradicionales, tipos peculiares, creación de raíces profundas, la tierra propia como el paraíso, emotividad y añoranza por separación de lugar, etcétera. 
  7. El sentido que se otorga aquí a democrático resulta evidente, aunque no se corresponda exactamente con el significado actual más habitual.
  8. Hace poco menos que un siglo, a comienzos de los años 1920, Benjamín y sus compañeros salían del laboratorio extasiados con la percepción de aquél prodigio tecnológico. Documento, documentos que hacen pensar desde el presente los hechos tecleados por Benxa por el estricto gusto por escribir. Registrar y preservar, con el curso de su propia vida, también el su época.. 
  9. Se refiere al año 1953 en que escribe y concluye el reportaje. 
  10. Puede intuirse una actitud pre-existencialista en esta reflexión íntima, que enlazaría con sus lecturas de Unamuno y sus inclinaciones filosóficas.



Nueva afrenta al derecho digital de los autores. Online, ajenos al blog han impuesto líneas de texto con fondo blanco, cuando todas debían figurar sombreadas. Y el mismo móvil vejatorio hacia el blog reaparece en el distinto tamaño de la fuente de las notas y en la separación con líneas de cada nota. Los tres defectos no pueden ser corregidos por la redacción, quién es la que informa en esta nota. En cambio al coautor del blog se le permite recuperar el diseño original de la página, dejando así en evidencia a la responsable de la redacción, quién informa el 13-4-2019, fecha en que procedió a la re-lectura de la entrada.












sábado, 15 de diciembre de 2018

186. Muestra 4. Contexto familiar (II). Manuel Álvarez

Sobre "Benxa">Biografía>Aspectos
Entrada 186. Publicada  15-12-2018








Retratarse, como aquí M. Alvarez (centro, cabeza descubierta y corbata), acompañado de mineros nada dice de la humanidad profesional de un capataz en la faceta concreta de mando. En el texto principal
se amplía este punto. En pie, a la izquierda del poste aparece uno de sus hijos, todavía niño,
vestido como los guajes, mahón, alpargatas y boina. De nombre Augusto, figura de continuo acompañando
a su padre en calidad de ayudante en la colección de fotos profesionales o de ambiente minero
tomadas por otro de sus hijos, Rómulo. ("Mina Reguerona", Mieres. 14-VII-1910)





4.5 Manuel Álvarez Álvarez (cont, 59)
(Antepasados técnicos industriales de Benxa)

Etapa profesional 1907-1917. Desempeño de competencias profesionales y estatus social de capataces y facultativos de minas

Años antes de la creación del Cuerpo de Ingenieros Civiles (1835) y de su Escuela en Madrid (1841, primer curso impartido), desdoblada en ingenieros de minas y de obras públicas, se aprueba en 1825 la primera Escuela Práctica de Capataces de Almadén, embrión de las ingenierías técnicas y modelo para la Escuela de Mieres (1855, entrada en funcionamiento). Ramón Rodríguez, cuñado de M. Álvarez e inventor de hornos de mercurio [Entradas 73-80, 30-7 a 10-8-2017] pormenoriza los antecedentes, origen y primeros años de funcionamiento de la Escuela de Capataces de Mieres en unas notas tomadas durante el tiempo en que detentó el cargo de secretario de la misma. De estas notas [AMA] procede destacar las materias impartidas en los distintos planes a título de comprobación de su proximidad -aunque sea a nivel de mera iniciación- con las enseñanzas recibidas por los primeros ingenieros egresados de la Escuela de Madrid. De dicha formación básica de partida, sumada a la capacidad de cada capataz titulado derivaría el mayor o menor nivel profesional del técnico o la división entre los capataces anónimos y los reconocidos en vida por su colectivo, no cabe duda que muchos más que el aquí estudiado.

Las mismas notas de Ramón Rodríguez y otros ponen de manifiesto una cuestión esencial para el posicionamiento social de capataces y facultativos de minas. Desde la misma figura implícita en el sentido que se le concedía al cuerpo hasta las obligaciones que le competían. Previamente a la existencia de títulos de ingenieros de minas ya se dejaba sentir la necesidad de una categoría intermedia que cubriera vacíos ante la ausencia de un título superior; esto es, un puesto intermedio entre el ingeniero y el obrero minero, conocedor del trabajo manual y con base teórica que lo habilitara para comprender planos y disposiciones de su superior, debiendo encargarse, a su vez, de transmitir órdenes a los operarios, la concreta función de mando que lo inclinaba indefectiblemente del lado del patrón y lo separaba de los subordinados. Sobre este último cometido ninguna referencia oral nos llegó al respecto para el caso de M. Álvarez, por contrapartida a las noticias como profesional (puestos en empresas y estudios técnicos realizados), como politécnico creativo en sus trabajos de tiempo libre, como persona (amigos y vecindario) y los numerosos datos transmitidos como padre de familia, una parte de ella mono parental. Las fotografías donde se retrata en compañía de los mineros nada dicen al respecto. Desconocer no niega ni afirma una posición determinada de uno u otro signo. En cambio la disponibilidad de datos y documento inmediatos a éste ayudan a insertarlo en el contexto de la organización y el movimiento obrero en las cuencas mineras de Asturias, y lo mismo en el amplio espectro político de los años de la Restauración borbónica (1875-1917) que enmarcaron su vida, incluido el comienzo de la II república.

El capataz siempre tomó partido por el patrón. Su título y desempeño de la profesión lo distanciaban del operario, situándolo fuera de la clase trabajadora para incluirlo en la base de los estamentos acomodados, meso-burguesía en entornos socio-espaciales menores (caso de las cuencas mineras), pequeño burgués en las grandes aglomeraciones donde los estratos sociales se multiplican matizan. En cualquier caso, frente al capataz de modos tiranos que despide y reprime todo gesto de rebeldía o al ante el trato despótico que describen algunos autores de la minería histórica en Asturias, la conducta de M. Álvarez, como resultado de los materiales manejados, parece orientarse coincidiendo con los comienzos del obrerismo organizado, incluido su origen que algunos vinculan con movimientos de la propia burguesía y ajenos a la resistencia obrera. Así sucede durante los años iniciales de la Restauración, donde prevalece una integración de clases en iniciativas pequeño burguesas -manifestación en Oviedo sobre la variante del trayecto del ferrocarril por Pajares, en la que el mismo Álvarez participó y escribió al respecto un texto conservado. Su posicionamiento en esta materia -a tratar en una sección posterior- se reconstruye mejor desde las soluciones que las clases pudientes proponían para la cuestión social (eufemismo que hacía alusión a la conflictividad de la clase trabajadora y sus demandas justas). Su posicionamiento se orienta por iniciativas tales como la enseñanza de adultos, profesional y general, por la caridad organizada, las sociedades de socorros mutuos, cooperativas de consumo, la educación y la colaboración de clases que proponía Extensión Universitaria y la Universidad Popular de Mieres. Pero también, y mediatizada por su acusada religiosidad, no puede omitirse su condición de simpatizante de las escuelas, ateneos y círculos obreros católicos. Concluyentemente un amplio espacio ideológico, siempre de tono pacificador e integrador, pero a la vez prudente con las manifestaciones más enfrentadas de la clase productora.

De entre todas es la función de mando la más decisiva para desvelar la calidad humano-profesional de un capataz y ahora de M. Álvarez; ciertamente un apartado de innegable interés e intacto hasta el momento. El todavía no citado Reglamento de Policía Minera de 1897 recogía también las competencias de los capataces, pero igualmente otro dato oportuno relacionado con el control directo del trabajo del productor y la disciplina del mismo: el cuerpo de Celadores. Se lo menciona aquí por primera vez, aunque sin definir sus tareas ni tomar las medidas para hacerlo efectivo. Los celadores serán los llamados en los años venideros a la inspección directa de la faena desempeñada por los mineros [Entrada 185, 15-12-2018]. Estos, los futuros vigilantes, que debían ser igualmente capataces titulados, establecieron una nueva distinción entre unos y otros técnicos medios de minas. Por un lado los más capacitados para la realización de labores teóricas -caso de Álvarez-, que ya en tiempos de la actividad ingenieril venían afrontando tareas propias de los técnicos superiores y se mantendrían escasamente implicados en la vigilancia de los mineros, limitándose más a organizar los procesos técnicos de la explotación y velar por su correcto cumplimiento. De otra parte el capataz vigilante, especializado en obtener el máximo rendimiento productivo de los operarios a su cargo.











185.Muestra 4. Contexto familiar (II). Manuel Álvarez

Sobre "Benxa">Biografía>Aspectos
Entrada 185. Publicada  15-12-2018









Los capataces comenzaron a organizarse corporativamente más tarde que los ingenieros y que los
mismos trabajadores de la minería. En principio constituyeron pequeñas asociaciones locales como ésta
de Mieres, activa bajo la presidencia de Manuel Álvarez, en tanto que para la fecha la de Langreo se la cita
en ruina, proponiéndose en esta memoria girar visita de apoyo a los compañeros de la misma. Unos diez años
más tarde, aproximadamente, todas estas corporaciones locales de facultativos ya contarían con una revista
del cuerpo unificada a nivel nacional. 







4.5 Manuel Álvarez Álvarez (cont, 58)
(Antepasados técnicos industriales de Benxa)

Etapa profesional 1907-1917. Iniciativas al frente de la asociación de capataces de Mieres.

Los años 1908-1909, al menos a juzgar por las existencias del archivo de M. Álvarez al que ceñimos este trabajo, ponen de manifiesto una intensa actividad, ahora no como ejercicio profesional individual, sino en el sentido de compromiso, apertura al exterior y un cierto activismo circunscrito a la defensa de la industria y la metalurgia del mercurio [Entrada] y ahora a la promoción de su cuerpo profesional desde la presidencia de la asociación de Capataces de Minas y Minas, Hornos y Máquinas (este último, el de su titulación) de Mieres en el año 1908. Desconocemos desde cuando ocupaba el cargo, el único del que tenemos noticia, y lo mismo si esta asociación, todavía local, contó con su intervención para constituirse bautizándose atípicamente con un nombre propio que acompañaba al general:La Minera y Metalúrgica. En cualquier caso proseguiría presidiéndola en 1909, a juzgar por los planes de futuro que se mencionan para dicho ejercicio. 

Se ciñe esta entrada a los contenidos de la memoria del año1908, que su presidente redactaría y editaría en la habitual imprenta Bárcena-Hermanos de Mieres. Examinada como documento aislado, -lo mismo que en su folleto Producción mundial de mercurio..., 1909. [Entrada ]- advertimos una situación en la sociedad preocupante, que la conduce a actuar con resolución y efectividad, resultado de las cuales será el texto en cuestión. Queda sin embargo conocer la razón concreta de esta enérgica respuesta a algo. Pudiera tratarse de “la nueva Ley de Minas” que en ella se menciona como publicada a comienzos del mes de junio, o de ella y otras medidas similares o circunstancias otras que en cualquiera de los casos amenazaban con debilitar las atribuciones del cuerpo de capataces o clase, como sus mismos socios se autodenominaban. Cabe igualmente considerar -siempre en términos hipotéticos- como causa la ampliación de competencias de los ingenieros de minas, el cuerpo más próximo en la materia y medio laboral, progresivamente creciente en número de titulados y al que la legislación, amparada en la acelerada evolución de la ciencia empresarial e industrial, viniera incrementando sus atribuciones profesionales. En todo caso el término que se repite y confirma como el propósito firme y apremiante que embarga a la agrupación es el de “campaña”, “nuestra campaña”. 

Resulta bien recibida una pista indirecta que queda de manifiesto en el mismo texto, un indicio de este mismo sentido latente de decadencia o pérdida de valor del cuerpo de capataces. Se localiza en el momento de citar el propósito por excelencia de la sociedad. En palabras del presidente y en el primer párrafo se declara como principal cometido de la asociación “el engrandecimiento y decoro de la clase”. Cita que habla por sí sola: grandeza, se agranda lo que ya existiendo decrece o pierde dimensión; decoro, voz muy en uso en el XIX, alusiva al trato respetuoso y adecuado a la condición de una persona o entidad, la ahora disminuida;clase, hoy identificado con estrato social, en la cita con cuerpo profesional o categoría laboral, a la postre determinante del nivel social final. En conclusión, desánimo entre una corporación que había venido desempeñando un papel decisivo en la minería de Asturias hasta la irrupción de la gran empresa, a raíz de los años 1880 y los siguientes progresivamente, periodo coincidente con la Restauración monárquica (1875-19027) y el que se inscribe la trayectoria profesional de M. Álvarez. No será éste ni el primero ni el último contratiempo serio que abata a la corporación de capataces. Por los años veinte, la crisis económica en sí unida al grave conflicto que vive el carbón asturiano -el denominado Asunto hullero de Asturias- perjudicará seriamente al colectivo de los para entonces denominados Ayudantes Facultativos de Minas. La correspondencia de M. Álvarez al final de su vida dará buena cuenta de ello. 


La Minera y Metalúrgica. Asociación de Capataces de Minas y [Capataces] de Minas, Hornos y Máquinas de Asturias-Mieres. Memoria. Mieres, 1909.[Ejercicio 1908]. Firmada en el mismo lugar, 31 diciembre de 1908, Manuel A. Álvarez, Presidente. Siguen los nombres del resto de la junta directiva (vicepresidente, tesorero, vicesecretario, cuatro vocales y el secretario, éste el único cargo remunerado. Número de socios en Mieres, circunscripción inicial que precede a una futura asociación nacional: 120.
Precediendo el balance de ingresos y gastos el contenido de la actividad del año informadas por el presidente se resume en:
__Iniciativas
. Dar a conocer en la mayor medida posible el cuerpo de capataces.
. Estrecha relación con la asociación de Almadén, con la que estudian la edición de un periódico que acabará por convertirse en una publicación nacional, la revista Minería, subtitulada Órgano de la Federación de Asociaciones de Ayudantes y Capataces de Minas y Fábricas Metalúrgicas de España (por los años veinte ya en circulación). Prevista reunión en Madrid igualmente con representantes de Almadén.
. Madrid aparece como el foro de todas las medidas, dirigidas al ministro de Fomento (del que dependía el cuerpo), a Melquiades Álvarez para que desde Madrid, en calidad de asturiano, intercediera en las operaciones en curso en la Corte. Se llega a nombrar representante en Madrid de la asociación de Mieres, remunerado, para llevar a cabo todas las gestiones, incluyéndose la presencia directa de Manuel Álvarez en Madrid aprovechando dos viajes que suponemos que coincidirían con los realizados a las minas de Chovar (Catellón), arrendadas por la sociedad El Porvenir.
__Proyectos
Presentar en el ministerio correspondiente una memoria sobre profesorado y planes estudio de la Escuela de Mieres para poner de manifiesto su importancia. Solicitar una o dos plazas de capataces a incluir en el Consejo de la Minería, donde no figuraban representados. En el mismo sentido, que se incluya en el claustro de profesores de la Universidad Popular tres profesores de la Escuela de Capataces. Crear los títulos honorarios de Socios Protectores para aquellos que defendieran sus derechos en instancias superiores. Solicitar la inclusión en la referida ley de 1908 al ausente cuerpo de Celadores de Minas -creado en 1897 aunque sin desarrollar sus atribuciones, si bien habían de constar como capataces titulados. Oponerse a que la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao, de rango docente inferior y desigual procedencia y orientación, se reconvirtiera en Escuela de Capataces.
. Comienza el resumen del año proponiendo una visita de apoyo a la asociación hermana de Langreo, a la que se la presenta en “ruina”, sin indicar motivos. Y concluye la memoria con la intervención del presidente insistiendo en la importancia de captar vocales para la directiva de la asociación por considerarlos los cargos más operativos y necesarios para el buen funcionamiento de la misma.













jueves, 13 de diciembre de 2018

184.Muestra 4. Contexto familiar (II). Manuel Álvarez

Sobre "Benxa">Biografía>Aspectos
Entrada 184. Publicada  13-12-2018








Por su hijo Benxa sabemos que Manuel Álvarez pecaba de justo, recto y legalista.
Unos cinco años antes de que se recibiera en la dirección de El Porvenir esta publicación
donde se presenta la minería y metalurgia del mercurio entre las industrias más tóxicas
y contaminantes, la empresa ya ha había desviado por medio de una  alcantarilla los humos
de los hornos a lugar menos perjudicial para el vecindario de La Peña. Los gases afectaban
principalmente al entorno, a los moradores del lugar, en tanto que el contacto con el suelo y
subsuelo a que estaban sometidos los trabajadores incrementaba la toxicidad del mercurio
en estos respecto al vecindario. 






4.5 Manuel Álvarez Álvarez (cont, 57)
(Antepasados técnicos industriales de Benxa)

Etapa profesional 1907-1917

Queda repetidamente mencionada hasta aquí la cualificación profesional y fondo de trabajo del capataz Álvarez. No así otros aspectos que en una interpretación rápida podrían desvirtuar su imagen. Al citar comprensión ràpida se alude al error de una historiación que entiende y enjuicia el ayer recurriendo a las coordenadas del hoy, cuando lo que procede es confrontarlo con el anteayer y los días (tiempos) que lo preceden. Recurriendo a este último criterio trataremos por partes cuestiones más espinosas del biografiado: el desenvolvimiento en una industria como la del mercurio, calificada ya entonces de muy insalubre; por su puesto de capataz, su posición de intermediario entre patrón y obrero, que se salda favorable al primero; la condición de mando y, finalmente, su mentalidad global y concreta ideología política en el contexto de su época, los años de la restauración monárquica.
En el archivo del facultativo consta un Proyecto de clasificación de industrias insalubres y peligrosas, editado por el Instituto de Reformas Sociales en 1906. No sólo creemos que lo consultó sino que, con anterioridad incluso -acaso interviniendo Ramón Rodríguez como director facultativo de El Porvenir se llevaron a cabo obras atenuantes de la contaminación inherente a el mercurio. Concretamente el encauzamiento de humos (vapores y gases) producto de la destilación en hornos del cinabrio, cuyas emanaciones constituían el factor de mayor riesgo para la salud. La alcantarilla correspondiente debió abordarse inmediata al 1900 (1), seguramente con el fin de cumplir con una normativa anterior. La medida beneficiaba más al vecindario expuesto a las emanaciones que al personal de la empresa (2), en contacto directo y diario con otras medios inorgánicos de toxicidad mercurífera del suelo y subsuelo de las instalaciones (filones, las menas, el producto acabado, residuos, etcétera) (3). Se supone, por regla general, que las enfermedades asociadas a estas industrias [Suelto nº 50] tendría una incidencia mayor entre los operarios que entre los técnicos, a juzgar por el caso de Álvarez, del que no se tiene noticia de síntomas de enfermedad laboral vinculada a este metal pesado. 
La temprana y prioritaria defensa de los vecinos contra los perjuicios causados por la industria, máxime en el caso de la del mercurio, quedó patente en La Peña. Desde 1903 y hasta 1914 se producen sin éxito numerosas quejas y denuncias de los vecinos ante diversos organismos contra los humos libres de los hornos de la sociedad La Unión Asturiana, que nunca llegaría a construir su conducción ni a conectarse con la preexistente de El Porvenir. Curiosamente las primeras demandas fueron encabezadas por un miembro de la familia, una cuñada de Manuel Álvarez y hermana de Ramón Rodríguez, desde 1903 y durante 1904: Concepción Rodríguez Alvarez, viuda de Cuesta (4). 
La historiografía de la sociedad industrial y su protagonista, la clase obrera, tiende a considerar estas medidas y legislación, tanto de salubridad como de seguridad en el trabajo (Reglamento de Policía Minera, 1897), como una respuesta de la burguesía reformista a la llamada cuestión social que resume los múltiples problemas planteados por la explotación de la masa de productores sobre la que se sustentaba la economía y la riqueza industriales no distributiva, la clase, también, estadísticamente más numerosa y socialmente desatendida en las mínimas necesidades y derechos vitales y laborales. 



NOTAS
  1. Manuel Álvarez como representante de la Sociedad El Porvenir solicita en 1905 ante el Ayuntamiento de Mieres que se le abone el importe del rebaje (operación de reforma de infraestructura preexistente) de la alcantarilla general de humos de esta fábrica de El Terronal. Archivo Municipal de Mieres, sección Industria Local, El Porvenir (1869-1907).
  2. Llama la atención que las primeras clasificaciones y medidas para las industrias incómodas, tóxicas  y peligrosas surgieran en Francia a petición y en favor del vecindario próximo a las mismas. Se supone un sector de la población de clase desahogada el que se anticiparía, y tomándose medidas años más tarde para paliar los efectos nocivos entre los trabajadores de las empresas más afectadas. Similar evolución de la legislación y decretos en la materia se sucederán en España entre 1860 y 1906, año en que se publica éste clasificación en poder de Álvarez.
  3. El mencionado Proyecto de clasificación de industrias...definía como insalubres y peligrosas para el obrero aquellas que empleaban o fabricaban sustancias tóxicas, o las que en el proceso de fabricación desprenden gases nocivos. Concretamente en la extracción y metalurgia del mercurio se fijaba la causa en la intoxicación mercurial [Suelto nº 50]y como trabajos especialmente insalubres, todas las operaciones de dicha industria. 
  4. Para lo relativo a este movimiento vecinal, véase Luque./Claverol, La minería del mercurio en Asturias. Aspectos históricos. Oviedo, 1906, págs. 263-267. No compartimos sin embargo el título que aporta al tema  (“Despierta la conciencia medioambiental”), fundamentándonos en que el grueso de los fenómenos recientes carecen del sentido preciso que hoy les damos, siempre que se observen en profundidad y con criterios de análisis prefijados. 










183.Muestra 4. Contexto familiar (II). Manuel Álvarez

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Entrada 183. Publicada  13-12-2018









Al dorso de la fotografía: La Unión Asturiana. Fabrica de mercurio y arsénico, en Mieres. R.A. 1914.
Planta de transformación de La Unión, vecina de El Porvenir, en La Peña de Mieres. Fotografía tomada por Rómulo Álvarez Rodríguez, primogénito de Manuel, desde adolescente muy aficionado a la fotografía. Será en esta fase terminal de la historia del mercurio de La Peña donde se ambienta la toma el lugar donde Rómulo conocerá a Concha González Mori [Entrada 20, 18-9-2016]], ya de regreso de sus estudios de formación como pintora en Madrid. El agente de relación parece haber sido el padre de ésta, Braulio González Mori, del que hay indicios de cierta relación con la sociedad La Unión. Por este motivo la familia se trasladarían a vivir a La Peña, en una casa con terreno donde se tomaron numerosas fotografías de ratos de solaz en la huerta, acompañados de amistades y de una niña austriaca que los Mori habían acogido a raíz de la primera guerra europea. Se volverá sobre el tema en la sección dedicada a la vida personal y familiar que cierra el tratamiento de Manuel Álvarez.







4.5 Manuel Álvarez Álvarez (cont, 56)
(Antepasados técnicos industriales de Benxa)

Etapa profesional 1907-1917

El final definitivo de la industria del mercurio y el arsénico del siglo XIX acontece en los quince primeros años del XX. No supondrá sin embargo una paralización definitiva de esta actividad, ya que durante la autarquía se reabrirán las minas de El Terronal con buenos resultados productivos a cargo de una compañía belga, hecho que descarta el agotamiento del yacimiento (1) barajados en varias ocasiones para explicar la crisis del sector. Pero en lo que corresponde al seguimiento de la carrera laboral de Álvarez ésta etapa que ahora concluye se presenta como el epígono de su estrecha y pasional relación con la minería del mercurio, a pesar de la escasez de datos que la ilustran y permaneciendo como una especie de edad oscura en su curriculum profesional. Sin precisar resumirlos los enunciamos:


. 1911. Cierra de las instalaciones de El Terronal por The Oviedo Mercury Mines.
. 1913. En bancarrota pasan en subasta a titularidad de Herrero y Cía. Como su vecina sociedad La Unión, es posible que El Terronal reactivara la producción aprovechando la demanda externa orientada a la fabricación de explosivos durante la segunda guerra europea, en cualquier caso siempre funcionando a mínimos y por un periodo de unos dos años (1914-15). Lo mismo ocurrió con las minas y planta metalúrgica de Muñón (Lena), propiedad de Fábrica de Mieres, al frente de las cuales, como segundo responsable, se iniciaba el joven ingeniero Óscar Brevers, pariente de Álvarez, a quién más tarde solicitará un estudio general del conjunto de las explotaciones de La Peña.
. 1913. Según la publicación del centenario de la creación de la Escuela de Capataces de Mieres, es el año en que M. Álvarez abandona El Terronal, lo que puede constituir un dato erróneo, como otros detectados en dicha publicación sobre lo referente a los aspectos aquí tratados.
. 1917. Hay que esperar hasta este año para encontrar una de las últimas noticias del vínculo de Álvarez con la industria mercurífera de Asturias. Se trata de planos (secciones y planta de conjunto) de la sociedad La Unión, en La Peña, por él firmados y rubricados en calidad de Director Facultativo (2). Permanece la incógnita de cuándo fue contratado por la empresa vecina de El Porvenir y mencionada frecuentemente como su rival; si al cerrarse la primera o para el aprovechamiento de la demanda bélica europea. En cualquier caso este año en el que se cierra el presente periodo laboral de Álvarez, no supondrá el desapego definitivo del capataz respecto al líquido metal. Todavía a finales de los años veinte, ya como directivo adscrito a la industria del carbón, resolverá esmeradamente el encargo de un estudio pormenorizado sobre el estado de los minerales del subsuelo de La Peña, surgido a raíz de la consideración de máximo experto, avalada por cuarenta y cinco años de dedicación a la dirección de los trabajos. El informe geológico-minero consiguiente, integrado por el texto del dictamen y implantarías varias, todavía deja de manifiesto su dominio del dibujo de representación de las masas subterráneas y filones metalíferos en este caso, con una calidad próxima a como lo hiciera antaño, más de un cuarto de siglo atrás, de la superficie topográfica del concejo de Mieres y alrededores a vista de pájaro. 
. 1918. Un año después, ausente ya de la empresa La Unión, será su hijo mayor, Rómulo Álvarez (3) quién le suceda en el cargo y tramite ante el Ayuntamiento la construcción de una cerca para el área de las instalaciones de la factoría orilladas a la carretera general Mieres-Oviedo. 


NOTAS
(1) “Y aún quedaba lo mejor de la planta de El Terronal”, título de uno de los epígrafes referentes a la etapa más reciente de El Terronal a cargo de la empresa Astur Belga de Minas. Luque Cabal, C./Gutiérrez Claverol, M., La minería del mercurio en Asturias. Rasgos históricos. Oviedo 2006, pág. 267.
(2)Idem, pág. 155.
(3 ) Nota sobre Rómulo Álvarez Rodríguez [Entrada 19, 16-9-2016 ] , primogénito de Manuel. Por el cargo desempeñado deducimos que se formara en la Escuela de Capataces de Mieres, como creemos del resto de los hijos varones de Manuel, excepto Benxa, del que ignoramos dónde obtuvo el título de topógrafo que antepuso siempre a otros estudios superiores para su ejercicio en la minería. Rómulo se orientaría más tarde hacia la administración de empresas, estableciéndose en Gijón donde fallecería como administrador y apoderado. En esta fase terminal del mercurio de La Peña, muy documentada fotográficamente por él, es donde conoce a Concha González Mori [Entrada 20, 18-9-2016], ya de regreso de sus estudios de formación como pintora en Madrid. El origen de la relación parece haber sido su padre, Braulio González Mori, del que hay indicios de cierta relación con la sociedad La Unión. Por tal motivo su familia se trasladarían a vivir a La Peña, en una casa con terreno donde se tomaron numerosas fotografías de ratos de solaz en la huerta, acompañados de amistades y de una niña austriaca que los Mori habían acogido en casa en un programa de apoyo a los niños afectados por la primera guerra europea. Se volverá sobre el tema en la sección dedicada a la vida personal y familiar que cierra el tratamiento de Manuel Álvarez.










                                                                       
                                                                         



             

viernes, 7 de diciembre de 2018

182. Muestra 4. Contexto familiar (II). Manuel Álvarez

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Entrada 182. Publicada  7-12-2018









Lámina III, Mina de cinabrio de Vallalta, en la frontera entre Italia y Austria, uno de los
principales yacimientos del mundo de este mineral. Escala 1:2.870. Plano del conjunto (abajo)
donde figuran  las ruinas de una fábrica anterior; corte vertical (izquierda) y transversal (derecha).
Obsérvese el color estraza del papel vegetal sobre el que están dibujados la mayoría de los planos
de estos Dibujos para ilustrar el trabajo de Los principales yacimientos de minerales...  






4.5 Manuel Álvarez Álvarez (cont, 54)
(Antepasados técnicos industriales de Benxa)

Etapa profesional 1907-1917. Trabajos de "entretenimiento"

Los principales yacimientos de minerales de mercurio del mundo. Dibujos.
Firmado y rubricado: M. A. y Alvz. (sic).
Es el texto que figura en la portada, escrito con caligrafía ordinaria lo que parece indicar que se trata de materiales destinados a un estudio en curso del que no tenemos noticia de que se llevara a término. Cuadernillo tamaño folio, reunido su contenido con encuadernadores tradicionales metálicos. 
Contenido: Cartografía y planimetría de los yacimientos y explotaciones de la minería del cinabrio (sección minas, a la que correspondió la especialización de M. Álvarez).
Integran la parte cartográfica tres láminas (planche figuran denominadas) desplegables, a escala 1:7.000 y 1:2.810, descriptivas de otros tantos yacimientos, selectivamente de los más ricos de Europa: Mina de Idria, Mina de Vallalta y Nuevo Almadén. Cada lámina incluye orientación y varias vistas (Figs. Numeradas): planta del conjunto de la explotación, más cortes verticales y horizontales de las labores del subsuelo.
Por su parte la planimetría que precede a las láminas incluye 27 figs. distribuidas en hojas menores a distinto tamaño recortadas para el aprovechamiento máximo del papel. Excepto las dos primeras (mapa mundi señalando las áreas continentales de mayor concentración de cinabrio y un gráfico de producción), reproducen en cortes verticales detalles de los tipos de formaciones -de clara tendencia columnar o conformando pilares- donde se concentra el mineral, así como los tipos de rocas en las que hacen lecho o con la se entrevena. Se incluye otro tipo de información planimétrica, como perfiles del relieve descrito estratigráficamente y algún corte vertical interior a título de ilustración de una mina representativa.
Dibujos y láminas se dibujan prescindiendo del color sobre un papel vegetal -no textil como el del plano topográfico de Mieres-, traslúcido pero de tonalidad ocre oscuro. El uso de este soporte no descarta la obtención de las imágenes por calco sobre una publicación preexistente, remitiendo a una de las citadas entre las lecturas y estudios de formación continuada de la etapa anterior [Entrada 115, 24-3-2018] traducida del francés -lo que justificaría la terminología en dicho idioma que acompaña a las vistas- y titulada de forma similar. No obstante se tiene noticia de que Álvarez preparaba un estudio en torno a los más ricos yacimientos mundiales del mineral a cuya explotación se dedicó durante varias décadas, incluso que aquél fue proyectado en colaboración con Ramón Rodríguez. Lo último retrasaría esta colección a la etapa profesional anterior (1900-1906) de la ahora tratada. No obstante, la presencia en la carpetilla de otros dibujos de Manuel Álvz. ya en papel-tela sobre detalles de los filones vistos en sección vertical, abren la hipótesis a la elaboración en su día de una recopilación más numerosa que incluiría otros materiales gráficos archivados separados de estos [Suelto 49].






Del mismo grupo de ilustraciones, dos cortes verticales de soluciones metalíferas procedentes de la
mina de Siele. En negro neto los conductos característicos del metal inscritos en las diferentes cotas.
Papel-tela en este caso, más apropiado para el dibujo original, en tanto que el vegetal admitía dibujo de copia y original.




















miércoles, 5 de diciembre de 2018

181. Muestra 4. Contexto familiar (II). Manuel Álvarez

Sobre "Benxa">Biografía>Aspectos
Entrada 181. Publicada  5-12-2018








Uno de los "entretenimientos" que ocupó el tiempo libre de Manuel Álvarez en 1909,
aunque se basara en los estudios realizados y la experiencia acumulada desde que comenzara a ejercer en
el sector del mercurio. A diferencia de su "pasatiempos" más destacado, el plano topográfico de
Mieres, en esta iniciativa propia se posiciona y toma partido firme a favor del mantenimiento de la industria
del mercurio en Asturias en vísperas de su extinción. Pero su análisis fundamentado de la evolución
del mercurio en los treinta años anteriores y su buen pronóstico para los venideros no impidió la crisis del sector, perfilándolo a él como un romántico sentimental del azogue, por mucho que lo defendiera con criterios científicos.






4.5 Manuel Álvarez Álvarez (cont, 54)
(Antepasados técnicos industriales de Benxa)

Etapa profesional 1907-1917. Trabajos de "entretenimiento"

El mercurio. Producción mundial y precios desde el año 1880. Mieres, 18 noviembre de 1909. No figura el autor en la portada pero firma la última página escuetamente como Manuel Álvarez. Imprenta Bárcena Hermanos, Mieres. Folleto de cuatro hojas sin paginar, más páginas cortesía. Portada en papel de escaso gramaje, formato A4 recortada su longitud. El texto remite a cuatro gráficos que supuestamente lo acompañaban, alguno localizado con presentación a limpio pero sin publicar. Tirada de un número desconocido de ejemplares que creemos destinados a distribuir entre los accionistas de la que fuera sociedad El Porvenir y posiblemente también de su vecina La Unión en La Peña, sin descartar otras compañías asturianas vinculadas a la producción de azogue con las que el autor mantenía estrecha relación. 
El folleto implícitamente se dirige contra una tendencia apocalíptico para los negocios del mercurio, que Manuel Álvarez se propone desmentir. Por la fecha -un tanto distante de la de compraventa entre El Porvenir y The Oviedo Mercury- suponemos dirigido el informe a la oposición o detractores del metal líquido, muy posiblemente la compañía inglesa que tras adquirir numerosas pertenencias al tiempo que las de El Terronal, desvía sus inversiones hacia el carbón, paralizando prácticamente la producción del yacimiento medio siglo hasta los años de la autarquía. Todo el estudio se efectúa con referencia internacionales aportando datos desde el año en que el autor se titula y se inicia profesionalmente en la minería del mercurio, reuniendo y basándose en la experiencia y estudios continuados de un periodo dilatado. 
Al comienzo, en dos únicas preguntas plantea la hipótesis que defenderá sobre este preciado metal en escasos párrafos:
¿Tienen vida asegurada las minas de azogue? Y la más próxima al caso asturiano y La Peña de Mieres: ¿Podrán desenvolverse bien […] las de minerales relativamente pobres? Camino de la conclusión final cita a España y Estados Unidos como colosos de la producción mundial, sin obviar a Rusia, Italia y Austria, e ironizando sobre los lagos de mercurio que se dice existen en Méjico y África. Recurriendo a un número prudente de cifras confirma que la producción mundial de mercurio descendió notablemente desde 1880, pero que, por el contrario, los precios de venta, con marcadas oscilaciones, al ascender hacen equiparable los beneficios obtenidos. Sobre el consumo menciona como factor reductor la supresión del azogue en la fabricación de espejos y como componente para amalgamar el oro. Pero no por ello considera amenazada la demanda, por mantenerse en el resto de los usos tradicionales y haciendo hincapié en su prometedor futuro en nuevas aplicaciones -algunas recogidas en su archivo como materiales de estudio y actualización [Entrada 115, 24-3-2018]. La demanda estima que será creciente y que sólo debemos preocuparnos de producirle -con su habitual leísmo y en negritas, recurso de realce que introdujo en determinados términos. Incluye como contribución al alza de los precios los medios modernos que hoy se poseen en la explotación y beneficio, mencionado los hornos Rodríguez y Gascue-Rodríguez. Seguido, en dos docenas de líneas calcula los precios vigentes para el año en curso por frasco de mercurio y tonelada en Europa y en francos (París como referencia), deduciendo ganancias sustanciosas respecto a los incrédulos. Y concluye retornando a las minas locales a las que parece dirigirse el estudio: Así se comprende que las Sociedades “El Porvenir” y “Unión Asturiana” hayan marchado siempre perfectamente bien, y en campañas que han tenido algo mejor ley que la que nosotros suponemos para estos cálculos, hayan repartido cada una de ellas a sus accionistas hasta 200.000 pesetas al año que supone un interés de más del 50 por ciento sobre el capital desembolsado. (1)



NOTA
(1) En casa de Benxa, el hijo de Manuel, se hablaba con frecuencia de las importantes ganancias que había reportado el mercurio de El Terronal al capataz pero también a los Rodríguez en general, todos hijos y hermanos de dos directores de El Porvenir, respectivamente Ignacio y Ramón Rodríguez. Y en consonancia también se hacía alusión a la ruina y grandes pérdidas consiguiente en función de lo invertido en acciones de la sociedad.