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miércoles, 19 de julio de 2017

69 bis Muestra 4. Contexto familiar (II). Ignacio Rodríguez

Sobre "Benxa">Biografía>Aspectos
Entrada 69 bis. Publicada el 19-7-2017












4.3 Ignacio Rodríguez Vallina (cont. 1)
(Antepasados técnicos industriales  de Benxa)




REFERENCIAS INDUSTRIALES PARALELAS (*)

IGNACIO RODRIGUEZ VALLINA
(1827-1882)
RESEÑA BIO-PROFESIONAL (*)
1825. Publicación de la
Ley de Minas, piedra angular de la industria extractiva, la riqueza del subsuelo entrevista y ya promovida desde la Ilustración.
1827. Nace Ignacio en Olloniego, padres campesinos probablemente pequeños propietarios. La fecha (dos años posterior a la medida legislativa, izq.) y el lugar (inmediaciones de la industrialmente estratégica vega norte de Mieres), resultarán determinantes para el futuro ocupacional del más antiguo politécnico de los que preceden a Benxa.

1830-41. Comienzos de la minero-metalurgia del mercurio en Mieres.
Tanteos de particulares, primeras denuncias y registros efectivos en La Peña y el Terronal, algunas de estas operaciones ya legalizadas por Schulz.

Niñez de Ignacio. Trabajo infantil en el campo. No se excluye primer contacto con el carbón (Olloniego), arrancado en superficie por particulares lugareños. Otros contactos con la industria del entorno: traspasado El Padrún, en la vega baja del Caudal y afluentes (área La Peña-Santirso), tomarán asiento en la década siguiente una concentración de empresas minero-metalúrgicas. Las sociedades matriz de Fábrica de Mieres,  minas de carbón de la Fábrica de Trubia y los yacimientos de cinabrio y plantas transformadoras de establecimientos mercuríferos. Estos, singularmente significativos en Mieres, constituirán el sector industrial en el que se inicie y especialice Ignacio.
1842. Constitución de la empresa El Porvenir (La Peña y El Terronal/Tarronal, Mieres). Minas de azoque y fábrica procesadora de mercurio. Accionariado, técnicos, directivos y operarios de origen nacional y nativos asturianos. Especial interés: singular independencia de recursos europeos, incluida tecnología, ahora y en las décadas venideras.

Adolescencia y primera juventud. Ignacio desde a los 15 años se le reconstruye incorporado a la plantilla de dicha empresa, donde prestará sus servicios hasta el final de su vida. 
Momento de formación, previo a la creación de la Escuela de Capataces de Mieres.  Sistema vigente, el gremial: aprendizaje práctico a través del trabajo productivo, ausencia de instrucción teórica, ascenso desde aprendiz (guaje o peón) hasta maestro.
El otro bisabuelo de Benxa, también titulado a posteriori capataz, figura entre los papeles de aquél como “maestro minero” [Entrada 14-9-2016]). Se trata de José Álvarez, de trayectoria profesional mucho más discreta que la de Ignacio, pero igualmente figura profesional fronteriza entre la ocupacionalidad agraria y la industrial.
También como pinche de fragua inicia su formación -entonces sinónimo de vida laboral- Manuel Álvarez, padre de Benxa y futuro yerno de Ignacio.

1843. Constitución de la otra empresa mercurífera más fuerte de Mieres, La Unión Asturiana, tácitamente competidora con El Porvenir y con instalaciones también en La Peña, Mieres.
En La Unión prestarán servicios, pero  ya a comienzos del siglo XX, otros familiares de Benxa, incluido su padre que se hará cargo de la tramitación de su desmantelamiento, precipitado por  la crisis de la primera posguerra.

1844-48. Durante el primer verano y los tres siguientes, Schulz realiza el trabajo de campo para el informe encomendado sobre puertos y caminos que favorecieran el transporte del carbón asturiano.











También por esos años de 1844-48, Schulz, destinado a Oviedo, advierte de las dificultades que entraña la industria del mercurio local debido a sus condiciones naturales.
Posiblemente en una de estas salidas de trabajo tuviera lugar el contacto  de Ignacio con el ingeniero alemán, prestándole servicio en calidad de auxiliar de topografía. La carretera Adanero_Gijon, la vía más favorable para el tráfico de carbones, coincide con el entorno en que se movía Ignacio. Benxa y sus ascendientes se enorgullecían de esta colaboración, lo mismo que de las cartas conservadas y remitidas por el insigne geólogo, seguramente sobre algún dato pendiente. Ignacio no sería aquel criado que acompañaba a Schulz, éste montado a lomos de una mula,  según la descripción del verano de 1844, pero el joven lugareño sí figura como  el primer topógrafo de la familia. Como politécnicos también los descendientes de Ignacio dominarían esta rama técnica a la que Benxa redujo su formación y circunscribió  su trabajo.






Schluz aporta otro dato más que respalda la importancia de este sector de la minero-metalurgia en Asturias, minimizado en su momento respecto a la hulla y la siderurgia. El carbón, obtenido en grandes cantidades, ofrecía unos beneficios superiores a los del mercurio, menos abundante.  Sin embargo y afortunadamente, a efectos de conocimiento especializado, la industria del mercurio hace una década que viene siendo investigada en profundidad.
1845-54. Década crítica. El mercurio se resiente por la competitividad de Norteamérica. El Porvenir y La Unión, las más  fuertes, logran salir adelante con medidas proteccionistas del Estado.
La primera sociedad, no obstante, no detiene  su actividad. Pone en marcha en 1847 la perforación del pozo Terronal, uno de los primeros en construirse en Asturias, sustituyendo la primitiva minería de montaña. Como parte del departamento extractivo de la empresa y habida cuenta de la dedicación al mismo de Ignacio, intervendría activamente en los trabajos de topografía, dibujo técnico y ya para las fechas de encargado de la marcha de las obras.
Por estos años Ignacio contrae matrimonio con Josefa Álvarez, campesina natural de Baiña (la vega norte del Caudal, por entonces el nudo industrial más denso del concejo de Mieres). Aportaría al matrimonio fincas rústicas dispersas que por herencia fueron transmitidas a hijos, nietos y biznietos. De los hijos habidos, sobrevivieron diez.
Es de suponer que en esta franja de tiempo ya habría nacido el primogénito, uno de los dos únicos varones entre la descendencia. Se trata de Ramón Rodríguez, el técnico más cualificado y objeto de estudios y publicaciones recientes de entre los tres técnicos que integran este contexto familiar. A Ignacio se debe su bautismo y la iniciación en el sector del mercurio, introduciéndolo tempranamente en en la empresa El Porvenir, donde ambos, sociedad y joven empleado alcanzarían relevancia recíproca.   
Por el contrario se desconoce la trayectoria y curriculum de Ignacio en la empresa. Por el momento carecía de título, la Escuela de Mieres todavía no había entrado en funcionamiento. En su ausencia, la vigencia del sistema de formación tradicional abocaba a encomendar cargos de responsabilidad a empleados de la empresa por experiencia, antigüedad, seriedad y valía probada.
Por esta vía debió producirse el ascenso de categoría laboral de Ignacio. Benxa dejó anotado en varias ocasiones que su abuelo había desempeñado el cargo de director de El Porvenir, añadiendo datos anecdóticos, muy valiosos en el orden interpretativo, sobre la percepción de la empresa por parte de los primeros técnicos de la revolución industrial.  Finalmente confirman y complementan los datos del portavoz de la familia la presencia de unos trabajos planimétricos firmados por el propio Ignacio por los años 1860, recogidos en una de las publicación de referencia que se citan para ilustrar profesionalmente a los tres técnicos antepasados de Benxa.

(*) No resulta posible aislar a Ignacio Rodríguez Vallina de la irrupción del maquinismo, la industria del mercurio en Mieres, de su hijo Ramón ni de su yerno Manuel Álvarez. Tampoco de Schulz, cuya figura y labor extraordinarias guardaban en la más alta estima.

[Ver Entrada fecha 11-9-2016, primera reseña de Ignacio Rodríguez]







Busto de Guillermo Schulz, al que sirvió puntualmente en un de sus trabajos de campo
como auxiliar de topografía Ignacio Rodríguez y del que la familia conservaba algunas cartas.
Su obra fue objeto de alta estima por las tres generaciones de técnicos, incluido Benxa, Una fotocopia
de pésima calidad de su mapa geológico aparecía colgada en la pared de las viviendas que ocupó.
Arriba, una reproducción situada en el ente-jardín de la Escuela Superior de Ingenieros de Minas de Oviedo.
(Fotografía de Baltasar Álvarez, 2017).










Este es el diseño y contenido original de la entrada 69, publicada hace apenas una hora con formato intervenido a distancia por ajenos. Se ha logrado recuperar la entrada cambiando el procesador de textos en el archivo privado de la redacción y trasladándolo luego a la plantilla del blog. Se publica ahora con el nº 69 bis, el 19 de julio de 2017, a la 1:30 horas. (Nota de la redacción).








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